Carlos Guerrero, CEO de Prudencia.ai: «La confianza en la IA jurídica no nace de pedir fe al usuario, sino de darle herramientas para verificar lo que está leyendo»
El pasado 20 de enero publicamos que Carlos Guerrero, fundador de Lexgoapp y Debify, lanzaba Prudencia.ai, junto a Jaume Bosch como CTO, profesional con más de 25 años de experiencia en desarrollo web e ingeniería de software. Esta plataforma, decíamos, apuesta por el criterio profesional y la fiabilidad frente a la automatización basada exclusivamente en la generación de texto. En esta entrevista a Carlos conversamos sobre su propuesta de IA jurídica y sus métricas actuales tras estos primeros meses. Y de muchas más cosas, claro.
En los últimos dos años han aparecido muchas startup legaltech basadas en IA jurídica. ¿Cuál es el valor diferencial de Prudencia?
La IA jurídica no consiste únicamente en conectar un modelo de lenguaje a una base de datos jurídica. El verdadero reto es conseguir respuestas fiables, trazables y útiles para un profesional que toma decisiones con consecuencias económicas y legales reales.
Nuestro principal diferencial está en tres áreas: la calidad de nuestro sistema RAG propio, la trazabilidad de cada respuesta y la obsesión por reducir las alucinaciones. Hemos construido Prudencia pensando como abogados, no como tecnólogos que han descubierto el sector legal. Eso se traduce en una herramienta que cita fuentes, contextualiza la información y permite verificar cada conclusión.
Además, tenemos una capacidad de ejecución muy alta. En apenas unos meses hemos incorporado funcionalidades, fuentes jurídicas y mejoras que normalmente requieren años de desarrollo.
Por cierto, ¿por qué esa marca? ¿Quizás porque con el crecimiento desbocado de la IA es más aconsejable que nunca aplicar esta virtud?
Precisamente por eso. Vivimos un momento en el que la tecnología avanza a una velocidad extraordinaria, pero en el ámbito jurídico la velocidad nunca puede estar por encima del criterio. La prudencia es una de las virtudes cardinales porque implica analizar, valorar riesgos y tomar decisiones informadas.
Creemos que la IA debe ayudar a pensar mejor, no a pensar menos. El nombre refleja nuestra filosofía: tecnología avanzada, sí, pero siempre al servicio del criterio profesional.
Recientemente, publicaste un post en Linkedln queriendo impulsar un grupo de founders que están construyendo compañías de IA en España. ¿También son tiempos de coopetencia?
Más que nunca. España tiene una oportunidad histórica para construir compañías de IA relevantes a nivel internacional. En muchos casos, los retos que afrontamos los emprendedores son comunes: talento, producto, internacionalización o acceso a mercado.
Competimos en determinados espacios, pero también aprendemos unos de otros. Creo que el ecosistema gana cuando los fundadores comparten experiencias y elevan el nivel colectivo. Si conseguimos crear más empresas tecnológicas sólidas, todos salimos beneficiados.
Vemos más inversión que nunca en legaltech. Y tú tienes mucha experiencia en eso: eres emprendedor y también business angel. ¿Crees que a los inversores les incentiva más la industria legaltech o el caladero de la IA?
Actualmente la IA es el gran motor de atracción de capital. Dicho esto, los inversores ya empiezan a distinguir entre compañías que simplemente utilizan IA y compañías que están resolviendo problemas reales en sectores concretos.
El sector legal tiene una ventaja enorme: es un mercado muy grande, con procesos altamente intensivos en conocimiento y donde la mejora de productividad tiene un impacto económico inmediato. La combinación de IA y sector jurídico es especialmente atractiva porque existe una necesidad clara y medible.
Pero volvamos a tu ‘criatura’, Prudencia. Tuya y de tu socio, Jaume Bosch, con un perfil techie. Oye, ¿cómo es la convivencia entre un perfil jurídico y business como el tuyo, y un tecnólogo como Jaume?
Es una combinación muy potente. Yo aporto la visión de negocio, mercado y necesidades reales de los profesionales jurídicos. Jaume aporta la capacidad de convertir esas necesidades en tecnología escalable.
En realidad, las mejores decisiones nacen precisamente de ese contraste constante entre visión jurídica y visión tecnológica. Creo que una de las fortalezas de Prudencia es que ni el producto está diseñado únicamente por abogados ni únicamente por ingenieros.

En la imagen, los cofundadores de Prudencia.ai: Carlos Guerrero, CEO, y Jaume Bosch, CTO)
Hemos leído recientemente que ya superáis los 10.000 usuarios registrados, con más de 500 clientes de pago. La plataforma se lanzó el pasado febrero. ¿Cuál crees que ha sido la clave de este crecimiento y en qué tipo de organizaciones (despachos, empresas, AAPP…) ha tenido más impacto?
La clave ha sido resolver un problema real. Los profesionales jurídicos estaban utilizando herramientas generalistas que les ahorraban tiempo, pero que no ofrecían suficiente seguridad jurídica. Nosotros hemos construido una solución especializada para ese problema.
Nuestro principal mercado sigue siendo el de despachos de abogados, pero estamos viendo un crecimiento muy fuerte en departamentos legales de empresa, gestorías y administraciones públicas. Todos comparten una necesidad común: trabajar más rápido sin renunciar al rigor.
También que os habéis marcado unos objetivos para este año de 1.500 clientes de pago y una facturación recurrente anual de 1,5 millones de euros. Háblanos un poco de vuestra estrategia comercial. Por ejemplo, ¿apostáis por la venta online, telefónica o presencial? Porque lo cierto es que el perfil comercial está siendo muy buscado por las empresas legaltech.
Nuestra apuesta principal es digital. Creemos que la venta online es más escalable, más eficiente y nos permite internacionalizar el negocio mucho más rápido. Combinamos contenido, formación, demostraciones y una estrategia muy centrada en educar al mercado sobre cómo utilizar correctamente la IA jurídica.
El sector legal sigue valorando mucho la relación personal, por lo que también realizamos demos y acompañamiento, especialmente en clientes corporativos, pero nuestra visión es construir una compañía altamente escalable.
Finalmente, en este tiempo (insisto, poco más de 4 meses) acumuláis más de 175.000 interacciones procesadas. ¿Qué supone esto para las capacidades de Prudencia?
Supone una ventaja enorme. Cada interacción nos permite entender mejor cómo trabajan los profesionales jurídicos, qué problemas intentan resolver y dónde debemos mejorar.
Más allá de la cifra, lo importante es que estamos acumulando aprendizaje real sobre los flujos de trabajo jurídicos. Eso nos permite evolucionar el producto con mucha rapidez y responder a necesidades que quizá ni siquiera existían cuando lanzamos la plataforma.
En vuestra web compartís cuatro principios, como si fueran las cuatro virtudes cardinales (volvemos a lo de Prudencia). ¿En qué funcionalidades o aspectos concretos de la herramienta se traducen esos principios? El primero, Rigor sobre velocidad: Preferís una respuesta correcta y bien fundamentada a una respuesta rápida pero jurídicamente débil.
Se traduce en decisiones de producto.
Podríamos ofrecer respuestas más rápidas sacrificando verificaciones o contexto jurídico, pero preferimos priorizar la calidad. Hemos diseñado Prudencia para que la respuesta sea jurídicamente sólida antes que espectacular.
En derecho, una respuesta incorrecta puede generar un problema mucho mayor que unos segundos adicionales de espera.
El segundo, Transparencia total: Cada conclusión debe poder explicarse y contrastarse. Sin cajas negras. Sin respuestas «porque sí».
En la trazabilidad. Queremos que el usuario pueda comprobar de dónde sale cada afirmación relevante. Las respuestas no deben percibirse como una caja negra.
La confianza en la IA jurídica no nace de pedir fe al usuario, sino de darle herramientas para verificar lo que está leyendo.
El tercero, control del profesional: la IA asiste, el abogado decide. Prudencia está diseñada para apoyar el criterio, no para sustituirlo. Y yo añado a esto: ¿Es imprescindible revisar siempre, en mayor o menor medida, los resultados que proporciona la IA?
Absolutamente, la IA es una herramienta de apoyo, no un sustituto del criterio profesional. La responsabilidad jurídica sigue siendo humana.
La mejor forma de entenderlo es compararlo con una calculadora: acelera enormemente el trabajo, pero nadie delega completamente en ella una decisión crítica sin revisar el resultado.
Y el cuarto, Confianza como requisito previo. La confianza se construye con control, trazabilidad y respeto por el trabajo del profesional. Y trazabilidad es, posiblemente, el concepto que más utilizáis tanto en la red, como en redes y en las entrevistas.
Porque sin confianza no existe adopción. Un abogado puede trabajar con una herramienta muy avanzada, pero si no entiende cómo ha llegado a una conclusión difícilmente incorporará esa herramienta a su trabajo diario.
La trazabilidad es el puente entre la potencia tecnológica y la confianza profesional.
No te preguntaré sobre cuántas resoluciones judiciales tiene Prudencia. Pero sí te propongo hacer un poco de ciencia ficción. En estos momentos, como startup, ¿preferirías que la jurisprudencia estuviera 100% open data desde mañana mismo, o es mejor para vosotros seguir con el actual statu quo?
Sin duda. La seguridad jurídica mejora cuando existe un acceso más amplio al conocimiento jurídico. Cuanta más información estructurada y accesible exista, mejores herramientas podrán construirse.
Nuestro objetivo no es beneficiarnos de la escasez de información, sino generar valor a partir de ella. Creemos que un ecosistema más abierto beneficia a los profesionales, a los ciudadanos y también a las empresas que innovan.
En vuestro podcast (por cierto, muy recomendable, con invitados muy top) Rodolfo Tesone lanzó una idea realmente inquietante: “»La inteligencia artificial generalista falla. El problema es que cada vez falla de una forma más creíble.» ¿Cómo debe afrontar el profesional jurídico esa verosimilitud?
Es una reflexión muy acertada. El principal riesgo ya no es que la IA se equivoque de forma evidente, sino que lo haga de forma convincente. Por eso el pensamiento crítico es más importante que nunca.
La IA no elimina la necesidad de criterio profesional; la aumenta. Los profesionales que sepan verificar, contrastar y contextualizar serán más valiosos que nunca.
¿Cómo os tomáis en Prudencia esa irrupción imparable de la IA genérica en el vertical legaltech?
No la vemos como una amenaza directa. Las herramientas generalistas han hecho una labor extraordinaria popularizando la IA. Han ayudado a millones de personas a descubrir su potencial.
Pero cuando hablamos de trabajo jurídico profesional, las necesidades son distintas. Ahí entran en juego la especialización, la trazabilidad, las fuentes jurídicas, la gobernanza del dato y la reducción del riesgo de error. Creemos que ambos tipos de herramientas coexistirán.
En el mejor de los escenarios posibles, ¿cómo ves a Prudencia en 2027?
La veo como una referencia europea en inteligencia artificial jurídica.
Nuestro objetivo es consolidar el liderazgo en España, acelerar la expansión internacional y seguir construyendo la infraestructura tecnológica que permita a los profesionales jurídicos trabajar de forma más eficiente y segura.
Pero más allá de métricas o expansión geográfica, me gustaría que Prudencia fuera recordada por algo muy concreto: haber ayudado a miles de profesionales a recuperar tiempo para dedicarlo a aquello que realmente aporta valor, que es el criterio jurídico y la estrategia.
Josep Mª Fernández