«Nuestro objetivo es que el alumno desarrolle el criterio necesario para evaluar, seleccionar y combinar las tecnologías que mejor respondan a cada necesidad»
The Bridge es una aceleradora de talento digital que ha diseñado un Máster ‘IA aplicada a Legal’, que se iniciará en el próximo mes de noviembre. Se trata de un programa online de 6 meses dirigido a abogados y profesionales jurídicos para aprender a dominar herramientas de IA, automatizar procesos y liderar la aplicación de la IA en el sector legal.
Codirigido por Sara Molina, Socia del área de Legal Tech and Digital Transformation de Pérez-Llorca, y Mercedes Borredat, abogada senior especializada en Legal Tech y transformación digital en esta firma, entrevistamos a esta última para conocer más detalles de un Máster con muy buena pinta.
Para empezar, Mercedes, cuéntanos cómo ha sido el proceso de diseñar un programa formativo como este Máster en IA aplicada a Legal con un contenido tan práctico, con una compañera de aventuras como Sara Molina y para una entidad tan techie como The Bridge.
Ha sido un proceso muy estimulante. Sara y yo nos hicimos una pregunta sencilla: ¿qué nos habría gustado aprender a nosotras si hoy empezáramos a trabajar con IA en el ámbito legal? A partir de ahí descartamos todo lo que oliera a teoría por la teoría. Cada módulo tenía que responder a un problema real de un despacho o de una asesoría jurídica interna. Con Sara la complementariedad ha sido total y The Bridge ha aportado algo clave, su ADN tecnológico y su metodología de aprendizaje práctico, basada en hacer y no solo en escuchar. Esa combinación de mirada jurídica y cultura techie es, creo, lo que hace distinto este programa.
Los docentes, hay que decirlo, son de primer nivel. Y, además, no son un elenco en exceso números. ¿Por qué habéis hecho esta elección de profesionales?
La selección del claustro ha sido una de las decisiones a las que más atención hemos dedicado. Teníamos claro que profesionales que estuvieran haciendo hoy aquello que queremos enseñar a nuestros alumnos.
Queríamos contar con personas que lideran proyectos reales de inteligencia artificial, innovación y transformación de equipos jurídicos, tanto desde los despachos como desde las asesorías jurídicas y el ámbito tecnológico.
El formato del Máster en IA aplicada a Legal es online. ¿Cómo vais a conseguir que los alumnos tengan una experiencia cercana y proactiva? Especialmente, en un aspecto tan valorado como el networking.
Para nosotras, online no significa distante. El grupo trabajará en dinámicas colaborativas y proyectos por equipos, y tiene espacios de comunicación permanentes. Las sesiones en directo están pensadas para participar, no para escuchar con la cámara apagada. En cuanto al networking, lo planteamos como algo que se construye trabajando juntos: los alumnos comparten retos reales de sus organizaciones, interactúan con docentes que son referentes del sector y se integran en la comunidad de The Bridge. Al final, la mejor red profesional es la que nace de haber resuelto problemas con otras personas.
Proponéis un híbrido de clases en directo y píldoras formativas grabadas. ¿A qué obedece este formato?
Es un formato de The Bridge que responde a dos necesidades. La primera es la realidad del alumno: profesionales con agendas exigentes que necesitan flexibilidad. Las píldoras grabadas les permiten adquirir los conceptos y ver las demostraciones de herramientas a su ritmo, y volver a ellas cuando las necesiten. La segunda es que hay cosas que solo funcionan en directo: el debate, la resolución de dudas, la práctica guiada y el intercambio de experiencias. Así, el tiempo en directo se dedica a lo que más valor aporta, aplicar, discutir y construir, en lugar de a exponer contenidos que pueden verse en diferido.
¿Qué criterios habéis seguido para seleccionar las IAs jurídicas y generalistas que los alumnos van a conocer en el Máster?
La selección responde principalmente a su relevancia en el mercado, su utilidad para resolver necesidades jurídicas reales, su capacidad de integración y aspectos esenciales como la seguridad, la confidencialidad, la escalabilidad y el retorno de la inversión.
Pero hay un punto importante, y es que el mercado evoluciona a una velocidad enorme. Las herramientas que hoy son líderes pueden cambiar significativamente en cuestión de meses. Por eso, nuestro objetivo no es que el alumno aprenda a manejar un catálogo cerrado de productos, sino que desarrolle el criterio necesario para evaluar, seleccionar y combinar las tecnologías que mejor respondan a cada necesidad.
Uno de los aspectos que más valora el usuario en una formación, especialmente en un formato online, es el de las tutorías. ¿Cómo las vais a desarrollar?
Las tutorías son uno de los pilares del máster. Combinamos el acompañamiento continuo durante los módulos con un seguimiento específico del proyecto final, en el que cada alumno o equipo cuenta con orientación personalizada. Nuestra idea es que nadie se quede atascado y que cada alumno pueda aterrizar lo aprendido en su propia realidad profesional.
Personalmente, ¿cuál es el módulo del que te sientes más orgullosa por su valor diferencial? A nosotros nos llama poderosamente la atención los relativos a la arquitectura y dominio del Modern Legal Tech Stack.
Es difícil elegir, porque estoy muy orgullosa de todos y además creo que uno de los principales valores diferenciales del Máster está precisamente en cómo hemos diseñado el programa en su conjunto. No queríamos ofrecer una sucesión de contenidos independientes, sino construir un itinerario formativo que permita a los alumnos evolucionar desde el conocimiento y uso práctico de la inteligencia artificial hasta la capacidad de diseñar y liderar proyectos de transformación de la función legal.
Coincido en que los módulos dedicados al Modern Legal Tech Stack tienen un componente especialmente interesante, porque permiten dar un paso más allá del uso individual de las herramientas y entender cómo combinar distintas tecnologías para construir soluciones integradas que respondan a necesidades reales y creo que ese es uno de los grandes retos que tenemos por delante: pasar de utilizar herramientas de manera aislada a diseñar verdaderos ecosistemas tecnológicos al servicio de la función legal.
Pero, si tuviera que destacar algo del programa, no sería tanto un módulo concreto como la oportunidad de adquirir una visión integral de la transformación legal, combinando conocimientos jurídicos, tecnológicos, organizativos y estratégicos.
Nos parece especialmente relevante que incluyáis el desarrollo de un proyecto integral de transformación del área legal. Sobre todo, por poner el foco en la transformación.
Para nosotras era muy importante. La tecnología, por sí sola, no transforma nada: transforman las personas, los procesos y la forma de trabajar. Por eso el proyecto final no consiste en implantar una herramienta. Consiste en diagnosticar un área legal, identificar dónde está el valor, rediseñar procesos, elegir la tecnología adecuada, gestionar el cambio y medir el impacto. El alumno sale con algo tangible que puede presentar en su organización al día siguiente. Es, en el fondo, la síntesis de todo el máster.
¿Piensas que es imparable la tendencia a que el abogado se convierta en un orquestador de IAs? Porque nos da la impresión de que uno de los objetivos del Master es ese.
Personalmente, creo que sí, pero con un matiz: el abogado del futuro no será solo un orquestador de IAs, sino un profesional que combine conocimiento, tecnología y visión de negocio, manteniendo siempre el criterio jurídico como elemento central de su trabajo.
Con la era de los agentes hemos pasado de herramientas que responden a preguntas a sistemas capaces de ejecutar fases completas de un proceso, siempre dentro de los límites que fijemos y bajo supervisión humana. Por eso nuestro papel evoluciona hacia decidir qué se automatiza, cómo se supervisa y cómo se validan los resultados. Eso no resta valor al conocimiento jurídico; al contrario. Cuanto más genera la tecnología, más criterio hace falta para evaluar los resultados y tomar decisiones. Además, la IA nos devuelve tiempo para actividades de alto valor añadido: la estrategia, la negociación y el acompañamiento al cliente.
Bola Extra: Si te ha gustado lo que nos ha contado Mercedes Borredat, posiblemente tengas curiosidad por conocer el precio del ‘Máster IA aplicada a Legal’. Toma nota: 6.000 euros. Es una pasta, pero creemos que los vale. Pero desde The Bridge nos dicen que, si sois seguidores de Derecho Práctico, os ahorráis un pico: el precio pasaría a ser de de 4.100€ (Reserva de plaza y financiación a 6 meses sin intereses) o 3.900€ por pago inmediato.
