lexplorers, episodio 19: «Es increíble colaborar en el Observatorio Legaltech Garrigues ICADE para aprender de grandes profesionales»
En Derecho Práctico Media hemos creado el programa lexplorers para dar visibilidad a un grupo de talentos insultantemente jóvenes que, ya sea en las facultades de derecho, en despachos o en empresas, están apostando por la innovación legal. En este episodio 19 nos acercamos al Comillas Conecta Lab con dos prometedoras lexplorers como son Elisa López y Laura Santamaría.
- La Facultad de Derecho Comillas ICADE es un caladero inagotable de talento innovador. Y de allí proceden las dos siguientes protagonistas de nuestra serie lexplorers: Laura Santamaría y Elisa López.
- Estudiar Derecho en ICADE no es el único detalle que tienen en común. Ambas, además, son colaboradoras del Observatorio Legaltech Garrigues ICADE. Y ambas, junto a otro estudiante de ICADE, Gabriel Casati, y de la mano del Observatorio, consiguieron el Premio a la Mejor Solución de Viabilidad Técnica en el pasado DATAthon Justicia, en el marco del DATAfórum Justicia 2025. Por cierto, el equipo de ICADE también fue premiado en la edición de 2024.
- Pero te contamos más cosas de Laura, la entrevistada en este episodio. Tiene 22 años y está estudiando el 5º año del Doble Grado de Business Analytics y Derecho y acaba de terminar unas prácticas en g-digital, el negocio digital de Garrigues. Tiene querencia por el legal design y los hackathones, ya que, como leerás, también participó en el celebrado en el GLAW Festival, organizado el pasado octubre por el Global LegalTech Hub. Su proyecto, ClearEyes, una plataforma impulsada por IA que ayuda a las empresas a evaluar la complejidad de sus contratos de adhesión, fue reconocido con el premio al “Proyecto con el mejor desarrollo tecnológico, diseño y experiencia de usuario” .
- Lo que te decíamos: está triángulo de innovación legal Garrigues – ICADE – Observatorio Legaltech es incombustible.
Estamos en el Comillas Conecta Lab en un nuevo episodio del Lexplorers. Laura, si pudieras cambiar algo del mundo del derecho con un chasquido de dedos, ¿qué sería?
Pues hoy en día creo que lo que cambiaría es la falta de adaptabilidad del derecho a la sociedad. Al final, creo que en la carrera nos repiten una y otra vez que el derecho está para adaptarse al cambio que se vive en la sociedad, pero hoy en día está llegando un poco tarde, así que eso sería lo que cambiaría.
Totalmente, la verdad. Y respecto de las habilidades, ¿cuáles crees que debe tener una persona que se va a integrar ahora en el mundo legal y, sobre todo, desde un punto de vista de innovación tecnológica?
Creo que primero todo sería adaptabilidad al cambio, porque al final el mundo tecnológico está en constante cambio: no es lo mismo hoy que dentro de cinco días. Luego también curiosidad, ganas de aprender todo el rato, porque nada está escrito y todo el rato hay que ir aprendiendo. Y, por último, rigor, mucho rigor jurídico, porque al final estamos innovando el mundo del derecho, y eso hay que hacerlo sabiendo que lo estás haciendo bien.
Pues la verdad es que sí que hacen falta. Y una pregunta, ahora que nos vamos a meter en el mundo laboral, ¿tú qué preferirías? ¿Un trabajo en el que te permitiesen conciliar tus valores y, por ejemplo, tu vida familiar, o un trabajo en el que te pagasen más por más tiempo que estés allí trabajando, sin importar tanto la calidad?
Elegiría la primera opción. Creo que hoy en día lo importante es estar en un sitio que te deje tener tiempo libre para poder perseguir tus hobbies, tus curiosidades y, al final, también un sitio donde puedas aprender, más que ganar dinero.
Y ahora que estamos hablando del entorno del legaltech y que te gusta bastante, ¿qué herramienta legaltech serías?
Pues mira, creo que sería un LLM, ¿vale? Entrenado con bases jurídicas actualizadas y muy acertadas con rigor, que adaptase el derecho y lo hiciese más accesible para todos. Al final sería una herramienta que siempre tenga el usuario en el centro y que recuerde que el derecho está para ayudar a las personas.
Te pega un montón. Bueno, has participado en varios eventos. Ahora que has estado de prácticas en G-Digital (el negocio digital de Garrigues), cuéntame algo raro, diferente, curioso que te haya pasado en alguno de estos eventos.
Pues más que me haya pasado, pensaba que había poca gente que estaba interesada en este punto de conexión entre la lógica matemática del derecho y la tecnología, y en estos eventos pude ver que no, que hay muchas personas interesadas en esto. Incluso abogados que también son ingenieros. Y la verdad que me pareció súper guay y me motivó un montón para seguir adentrándome.
Es muy guay. Nosotras somos de la llamada generación de cristal, ¿qué le dirías a esos profesionales que nos llaman de manera despectiva con ese término?
Pues le diría que yo no creo que ser de nuestra generación sea algo malo. No es que no queramos trabajar, todo lo contrario. Queremos trabajar, pero con un sentido, y valoramos más el aprender y el tener conciliación y tiempo libre, porque al final se trabaja para poder vivir y es muy importante, creo yo, aprender en tu tiempo libre. Y en un trabajo que estás todo el rato, no se puede. Y, además, somos de la generación que se adapta un montón al cambio, porque estamos en constante evolución.
Y ya que hablamos de cambio, ¿cómo crees que va a ser el derecho dentro de 10 años?
Espero que esté más digitalizado, que se confíe en la IA, pero una IA con rigor jurídico, como he dicho, porque si no se hacen bien, no sirve para nada. Y, sobre todo, centrada en las personas. No podemos olvidar que el derecho está aquí para ayudarnos, y espero ver eso dentro de 10 años.

(Elisa López, Laura Santamaría y Gabriel Casati, recogiendo el premio en el DATAthon Justicia del DATAfórum Justicia 2025)
Totalmente. Has estado participando en iniciativas de LegalTech, ¿qué es lo que me puedes contar acerca de la iniciativa sobre el estándar del contrato de arras que has llevado a cabo? Y, sobre todo, ¿qué es lo que me puedes también contar sobre trabajar con Albi Rodríguez Jaramillo o Belén Aguayo, que has estado en g-digital junto con Moisés Menéndez, Ofelia Tejerina o Íñigo Navarro.
En principio te puedo decir que es un equipo en el que se aprende un montón. Son profesionales súper formados que están todo el rato ahí para apoyarte y para llevarte más allá y aprender cosas súper interesantes. Así que se les agradece mucho trabajar con ellos, es increíble.
Y respecto al estándar, decir que dentro está el foro Ktech, que, al final está un poco relacionado con el derecho computable, que a mí me parece que es una cosa súper guay, porque es básicamente convertir los contratos, el flujo de vida del contrato, en algo programable que entienda una máquina. Entonces, dentro de este ámbito surge la estandarización del contrato de arras como caso de uso. Esta primera fase es estandarizar para convertirlo en algo que entienda una máquina, tiene que estar estandarizado.
Ha sido un trabajo de muchísimos profesionales para convertir esto en algo sencillo y comprensible para todos. Todavía le queda un montón de trabajo, obviamente, porque de aquí a que las cosas se hagan solas, falta mucho, pero está dentro de esto.
El contrato de arras tira por una iniciativa que es el Legal Design, ¿no? ¿Qué es el legal design?
El Legal Design tiene una normativa que pone cuatro principios que tienen que cumplir. Pero, básicamente, es que la información que se ve en tantos documentos jurídicos sea pertinente, sea fácil de encontrar y, sobre todo, que sea comprensible. Porque hoy en día te lees un contrato y es que no se entiende nada. Y, al final, el Legal Design lo que quiere es que se entienda y que, verdaderamente, ayude a las personas.

(Laura Santamaría recogiendo su reconocimiento junto a sus compañeros de equipo en el hackathon del GLAW Festival)
Que todos entendamos, ¿verdad? También has participado en un evento muy interesante, que es el Hackaton del GLAW Festival organizado por el Global LegalTech Hub. ¿Qué es lo que me puedes contar?
Primero de todo, que fue una experiencia súper chula. Trabajas con gente de distintos sectores y distintas empresas. Y, aparte de ser súper relajado y que te sientes en un espacio para innovar, se aprende muchísimo. Vinieron unas empresas a ofrecernos unos retos, igual que ocurrió en el DATAton del DATAforum Justicia en el que participamos en León, donde nos tocó el reto de simplificar contratos.
Y ahora que me has hablado de Simplex, ¿me cuentas qué tal en el DATAton de DATAforum Justicia en León?
Pues otra experiencia también súper chula, a la que fuimos gracias al Observatorio Legaltech Garrigues ICADE. Fueron tres días en los que aprendimos muchísimo, y respondimos al reto de simplificar el derecho de nuevo para hacerlo accesible a personas con dificultades, especialmente. Un reto que tienen hoy en día muchas empresas. Y, entonces, con profesionales buenísimos, creamos una plataforma que se llamaba Simplex. Pudimos primero aprender cómo funciona este mundo, porque nunca habíamos hecho nada así: crear una idea completamente nueva de cero. Fue súper enriquecedor, y lo pasamos muy bien.