Análisis

Del UX al vibe coding: Cuando el abogado deja de usar tecnología… y empieza a diseñarla (3er. Asalto)

El autor del post  Karol Valencia Karol Valencia
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El pasado 3 de marzo, durante el GTLHday Spring organizado en Barcelona por el Global LegalTech Hub, tuvo lugar la mesa redonda titulada “De la UX a la Vibecoding”. Una ocasión ideal para abrir un debate sobre una herramienta, sin duda prometedora, pero que, a día de hoy, no parece capaz de crear soluciones robustas y seguras. Tercer asalto de contenidos sobre vibe coding, en esta ocasión con Karol Valencia, ingeniera jurídica y manager de adopción y cambio de IA en la legaltech Saga.

En el primer asalto de esta serie hablábamos de una idea provocadora: el abogado ya no es solo un usuario de tecnología. Empieza a convertirse en arquitecto de soluciones jurídicas.

Ese cambio no es menor. Significa pasar de utilizar herramientas a pensar cómo se diseñan los sistemas que resuelven problemas legales.

En el panel que compartimos en GLTHDay Spring Edition, exploramos precisamente ese recorrido: del UX al vibe coding.

Y si tuviera que resumir la idea central de esa conversación en una frase sería esta: La innovación legal no empieza en la tecnología. Empieza en entender el proceso humano.

(Karol Valencia, ingeniera jurídica y manager de adopción y cambio de IA en la legaltech Saga)

El error más común en innovación legal

Cuando se habla de LegalTech o de inteligencia artificial aplicada al derecho, muchas conversaciones empiezan por la herramienta.

Escucho con frecuencia frases como:

  • “Necesitamos automatizar contratos.”
  • “Necesitamos IA para revisar documentos.”
  • “Necesitamos un chatbot jurídico.”

Pero rara vez se empieza por la pregunta más incómoda: ¿Entendemos realmente el proceso que queremos automatizar?

Porque si no lo entendemos, la tecnología no resuelve el problema.

Simplemente lo acelera.

En el panel lo planteé de forma bastante directa:

Si no entiendes el proceso humano, la IA solo acelera el caos.

Por qué la UX es estratégica (y no estética)

Durante años la experiencia de usuario se ha asociado con diseño visual o con interfaces bonitas.

En realidad, su valor es mucho más profundo.

Para mí, la UX es una herramienta estratégica para decidir qué merece ser automatizado… y qué todavía no.

En muchos proyectos de innovación legal ocurre algo curioso: intentamos automatizar procesos que todavía no están bien definidos.

Digitalizamos fricciones.

Escalamos ambigüedades.

Automatizamos decisiones que nunca hemos explicitado.

Y eso es extremadamente peligroso.

Cuando aparece el vibe coding

Una vez entendemos el proceso, aparece la siguiente pregunta natural: ¿Cómo experimentamos con soluciones sin esperar meses de desarrollo?

Ahí es donde entra el concepto de vibe coding.

El término fue popularizado por Andrej Karpathy para describir una nueva forma de crear software: en lugar de programar línea a línea, describes lo que quieres y la IA genera el código.

En términos simples:

  • describes el problema
  • la IA propone la solución técnica
  • el desarrollo se vuelve conversacional

Eso cambia radicalmente quién puede construir tecnología.

Hoy un abogado puede describir algo como “Quiero una herramienta que analice NDAs y detecte cláusulas de indemnización.”

Y obtener un prototipo funcional en minutos.

Pero el vibe coding no sustituye al UX

Aquí es donde creo que está una de las ideas más interesantes de esta nueva etapa.

El vibe coding democratiza la creación de software.

Pero eso no significa que debamos construir sin pensar.

De hecho, ocurre lo contrario.

Cuanto más fácil es construir herramientas, más importante es entender bien el problema.

Durante el panel lo resumí de esta forma: El vibe coding te permite construir rápido. La UX evita que construyas mal.

El nuevo ciclo de innovación legal

De esa conversación emergió una especie de modelo que cada vez veo más claro en proyectos de transformación legal.

Un ciclo de cuatro pasos:

  • Entender: UX, mapeo de procesos, experiencia de usuario.
  • Decidir: ¿Construimos o compramos?
  • Experimentar: Prototipos rápidos con IA y vibe coding.
  • Gobernar:  Integración, seguridad y escalabilidad.

Este ciclo refleja algo importante: el problema de la innovación legal ya no es solo tecnológico.

Es organizativo.
Es cognitivo.
Y en muchos casos es cultural.

El verdadero cambio de rol del abogado

Si algo me parece especialmente interesante de todo esto es que está cambiando el papel del abogado frente a la tecnología.

Durante décadas hemos sido principalmente:

  • usuarios de software
  • consumidores de herramientas
  • operadores de sistemas diseñados por otros

Pero con la llegada de la IA generativa y el vibe coding aparece una posibilidad distinta.

El abogado empieza a participar en el diseño de los sistemas que usa.

No porque se convierta en programador.

Sino porque empieza a definir:

  • flujos de decisión
  • lógica jurídica
  • automatizaciones
  • micro-aplicaciones legales

En otras palabras, empezamos a pensar como diseñadores de sistemas jurídicos.

El verdadero aprendizaje de este tercer asalto

Si tuviera que resumir el aprendizaje de este panel en una sola idea sería esta:

La IA está democratizando la creación de software.

Pero la verdadera ventaja competitiva sigue siendo entender el problema.

La UX nos obliga a pensar antes de automatizar.
El vibe coding nos permite experimentar sin fricción.
Y la gobernanza nos obliga a escalar con responsabilidad.

El cuarto asalto está por venir

Si el primer asalto hablaba del abogado como arquitecto de soluciones jurídicas, y este tercero nos ha llevado del UX al vibe coding, el siguiente paso es inevitable.

Porque cuando cualquiera puede construir herramientas, la pregunta ya no es solo tecnológica: es profesional.

¿Quién diseña las reglas del nuevo sistema legal digital?

Y sobre todo: ¿Estamos los abogados preparados para hacerlo?