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Antonio Serrano Acitores: «No tengo ninguna duda de que la inteligencia artificial ya es creativa. Y esto nos duele»

El autor del post  Marcos Iglesias Marcos Iglesias
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Un año después de la creación de AI LEARN, laboratorio inmersivo de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Rey Juan Carlos que tiene como objetivo principal revolucionar la innovación y la investigación en el ámbito jurídico, hablamos con el alma mater de este valiosa iniciativa, Antonio Serrano Acitores, Coordinador de Digitalización, Innovación y Comunicación en la Facultad liderada por su Decana, María Enciso Alonso-Muñumer

  • Antonio Serrano Acitores es muchas cosas, y todas muy buenas, pero en esta entrevista hemos querido exprimir al máximo su perfil de Coordinador de Digitalización, Innovación y Comunicación en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Rey Juan Carlos.
  • Porque este tipo cercano y de conversación tan inagotable como fascinante, casi hipnótica, es el alma mater de AI LEARN, un laboratorio inmersivo de la Facultad liderada por su Decana, María Enciso Alonso-Muñumer, creado hace poco más de un año y que tiene como objetivo principal revolucionar la innovación y la investigación en el ámbito jurídico.
  • Antonio confiesa ser del Atleti, aunque es socio del Real Madrid. Ya veis que lo de la polarización no va con él. Y para corroborarlo, admite ser fan del universo Marvel, y sin embargo, Superman, buque insignia de DC Comics (competencia de Marvel) es su súper héroe de cabecera. Y la tortilla de patata, asegura sin rubor, debe ser con cebolla: tampoco hemos dicho que nuestro entrevistado sea pluscuamperfecto.
  • Nos dice que en estos momentos está leyendo Un mundo falaz, de Ángel Gómez de Ágreda , y recomienda vivamente La ola que viene, de Mustafa Suleyman, sobre temas de inteligencia artificial, y La debacle de Occidente, de Eduardo Olier, sobre aspectos geoestratégicos. ¡Que empiece el espectáculo!

 

PREGUNTA. Ha pasado un año desde el lanzamiento del Laboratorio AI LEARN. ¿En qué estado está ahora mismo?

RESPUESTA. Este año ha sido un año para conocer cómo funcionar con las distintas herramientas. Hemos organizado varias formaciones en la URJC para profesores y para alumnos. Esta misma tarde (por el viernes 12), viene un grupo de la mano de la Fundación Ortega Marañón de altos funcionarios de la Universidad del Pacífico de Perú, y vamos a estar también trabajando aquí con ella. Al final, lo que se busca es que esto sea un punto de encuentro entre la tecnología y el derecho que no siempre se asocia de manera natural: qué os voy a contar a vosotros en este respecto.

Hemos hecho bastantes actividades, recibido visitas, y hemos tenido aquí desde Secretarios de Estado hasta la Abogacía del Estado, tanto desde el punto de vista público como privado. Estamos muy contentos con este despliegue de lo que es el Laboratorio, y además poco a poco estamos consiguiendo el objetivo que queríamos. Lo que queremos es que nuestros profesores vengan aquí para formarse en IA y luego puedan formar a los alumnos, porque muchas veces el gran problema está en que los propios profesores saben menos de IA que los alumnos.

Y aquí el objetivo es al revés: que los profesores guíen sobre cómo utilizar la inteligencia artificial de una manera adecuada y también, claro, viniendo del mundo jurídico, desde un punto de vista ético. Y eso es un poco lo que estamos trabajando aquí. Estamos muy contentos con el uso del laboratorio y de las distintas herramientas.

AI LEARN se presenta, como hemos dicho antes, como el primer Laboratorio inmersivo de IA y Legaltech en España. ¿Qué necesidades detectasteis en la formación jurídica para llevar a cabo este proyecto?

 Necesidades, todas. Insisto en que generalmente no se asocia el derecho con la tecnología y la IA. De hecho, incluso cuando yo estaba en el sector privado trabajando como abogado y sabía de temas de tecnología, era el rarito. Ahora sigo siendo el rarito, pero tampoco me preocupa. Siempre digo que eres distinto o eres barato, o sea, que eres distinto o eres sustituible.

Se ha producido un vuelco. La IA está en todas partes. De hecho, si analizamos LinkedIn, todo el mundo publica sobre ella. Lo que pasa es que la mayor parte de la gente no tiene ni puñetera idea de lo que está haciendo. Incluso se están haciendo publicaciones automatizadas con IA, que no me parece mal si están bien orientadas. Pero luego rascas un poquito y no saben. Entonces, aquí el propósito es que la gente sepa de inteligencia digital.

De hecho, tenemos el propósito de posicionar nuestra facultad como una de las más relevantes en materia de inteligencia artificial. Son muchas las cosas que estamos haciendo. Queremos crear un programa de compliance relacionado también con temas digitales e IA.

Estamos trabajando con la asociación de ASCOM, hemos firmado la Cátedra de Algorítmica de Gobernanza de Inteligencia Artificial y Derecho Digital con Telefónica, y también estamos desarrollando un Máster de Inteligencia Artificial y Gobernanza de IA  para nuestros alumnos, incluso para que sea un complemento del Máster de Acceso a la Abogacía.

La universidad tiene que ser sitio de conocimiento, sitio de debate y si los alumnos usan IA, nosotros tenemos que saber usar IA. ¿Para qué? Para enseñarles a manejarla mejor. Esa es un poco la idea.

(Antonio Serrano Acitores, junto a nuestro compañero Marcos Iglesias, en la sede del laboratorio AI LEARN, de la URJC)

Antes nos has comentado que en tu clase la oratoria es una parte fundamental. Abraham Duarte, Rector de la Universidad Rey Juan Carlos y Catedrático de IA, dijo en el reciente Congreso IA, Derecho y Empresa de Lefebvre, que en España no estamos acostumbrados a hablar en público, nos cuesta demasiado. ¿Cómo se pueden fomentar esas habilidades sociales?

Pues es que es fundamental. De hecho, esto es muy interesante. Voy a hacer incluso una reflexión en relación con lo que es la IA. Una de las cosas que estamos viendo ahora mismo en el desarrollo de las IAs son dos cosas que a mí me llaman mucho la atención.

Una es el tema de la memoria. Y ahora iré a lo de la oratoria. Una de las cosas que se critica muchísimo en la educación es el tema de que solo estudiamos de memoria. Y tampoco hay que denostar la memoria. Porque decía mi abuelo, nada sabe el que nada recuerda.

Y no solo eso. Sorprendentemente, ¿qué es lo que le estamos pidiendo a los modelos de IA? Que tengan más memoria, que tengan memoria persistente, que tengan ventanas de contextos superiores al millón de tokens y este tipo de cosas. Y en esa misma línea estamos ayudando a las IAs a crear habilidades, skills. Y es curioso porque no hemos sabido todavía implementarnos a nosotros las habilidades, las habilidades blandas, y se las estamos intentando implantar a la IA.

Entonces, esa paradoja que se produce es lo que me lleva al tema de la oratoria. ¿Qué ocurre? Siempre he dicho que tener la habilidad de expresarse, de comunicarse, es fundamental. Por supuesto, hay las core skills: sé derecho mercantil, sé derecho penal, sé economía…

Pero claro, si no lo sé transmitir, voy mal: tengo que saber escribir y tengo que saber hablar. ¿Qué ocurre? Ahora mismo la habilidad de escribir te la puede suplantar la IA, en cierta medida. Porque un texto que yo hago, le puedo decir a la IA que me lo mejore.

Pero con la oratoria no, la oratoria es fundamental. En AI LEARN tenemos Chiara, un simulador de realidad virtual con inteligencia artificial para mejorar la oratoria. A lo largo de este año, se han formado 15 profesores en oratoria con Chiara. Y otros 15 con Chiara Legal.

Porque es uno de los grandes hándicaps, generalmente, del mundo continental. El mundo anglosajón, a lo mejor, no es tan bueno en cuanto a contenido de fondo, pero a nivel oratoria son capaces de vender lo que haga falta. Y aquí eso nos falta mucho.

Por eso en mis clases es que la oratoria es fundamental. Y de hecho, la IA está reconfigurando la universidad y las escuelas de negocio. ¿Por qué? Pues básicamente porque va a haber que hacer muchas más defensas orales de exámenes. Vamos a volver a cómo se defendía antes. Vamos a ir al examen oral, igual que empiezan a perder sentido, o hay que reconfigurarlos, los trabajos de fin de grado, los trabajos de fin de máster, las tesis doctorales.

Oye, de los cinco conceptos o factores que configuran el acrónimo LEARN, que son Legaltech, Educación, Adaptabilidad, Resiliencia y Networking, ¿cuál crees que es más importante?

Educación. Para mí la educación es la clave de todo esto. Al final, se están produciendo muchos cambios de manera vertiginosa. Y lo que ocurre es que no siempre tenemos la serenidad, la calma de analizar estos cambios.

Al final, todos esos cambios producen mucha incertidumbre. Entonces se necesita ese espacio de reflexión, que es la educación.

Para mí la educación es la clave frente a la incertidumbre, frente a todos estos cambios. Esto ya lo decía Heráclito: “Todo fluye, todo pasa”.

Todo cambia. Lo que pasa es que se están acelerando los cambios, se está yendo mucho más rápido. Entonces, la inteligencia natural es la capacidad de adaptarnos a entornos de incertidumbre. Pero para eso necesito herramientas.

Y la mejor herramienta es la educación. De hecho, educación y liderazgo son palabras sinónimas, etimológicamente hablando. Educar en latín es guiar.

Como ya sabía que ibas a decir educación de las cinco, te recuerdo que en un congreso de Lefebvre nos dijiste: “Cuando la educación va más rápido que la tecnología, se genera prosperidad. Pero si la tecnología va más rápido que la educación, se genera sufrimiento social”. ¡Gran frase!

Eso es cierto. Y el problema es que hace mucho tiempo que la educación no va más rápido que la tecnología. En esta economía del dato que vivimos, cuantos más datos pueda tener de una persona, mejor puedo conocerla y mejor puedo manipularla y guiarla. Al final es un poco lo que dicen las plataformas. Todas las plataformas en las que entramos, que al final te aceptan sin mirar los términos y condiciones, y son gratis. Claro, cuando algo es gratis, el producto eres tú.

Pero si no tengo la capacidad de reflexionar, la capacidad de pensamiento crítico, entonces voy a ser manipulado. No digo que compañías y gobiernos, porque parece que estoy en una teoría conspiranoica, pero sí que veo que hay que hacer un esfuerzo considerable por apostar verdaderamente por la educación.

Yo no veo, hace tiempo, una verdadera apuesta por la educación. Salgo de algunos sitios en el mundo donde han hecho una gran apuesta. En Corea del Sur hicieron una apuesta bestial por la educación. La educación pasa por dotar recursos. Es que al final apostar por la educación es meter dinero. Lo que no se dan cuenta es que una inversión en conocimiento paga el mejor interés. Y lo barato sale caro. Creo muchísimo en educar a ciudadanos responsables y libres.

De hecho, tengo ideas muy liberales. Creo más en la educación al ciudadano para que elija de manera correcta, que elija de una manera ética. De hecho, Victoria Camps, nuestra filósofa, ya lo dijo: “La ética es el ejercicio reflexivo de la libertad”. Y eso es lo que quiero para mis estudiantes y lo que quiero para mis hijos. Quiero que sean ciudadanos libres que puedan elegir, y para eso tienen que estar preparados. Y para eso hay que invertir en educación.

“Cuando la educación va más rápido que la tecnología, se genera prosperidad. Pero si la tecnología va más rápido que la educación, se genera sufrimiento social”

Seguimos en territorio AI LEARN. Si un estudiante entra hoy en este laboratorio inmersivo, ¿qué experiencia educativa va a vivir que hace 5 años era impensable?

Va a tener las mejores herramientas de IA. Y, además, probablemente, algunos de los procedimientos más interesantes en cuanto a manejarla. Porque al final estamos trabajando con todos los modelos. Trabajamos con todas las herramientas que veis aquí. Pero aparte de las IAs jurídicas, que están muy bien, también las genéricas.

De hecho, las genéricas se están volviendo muy potentes. Una buena IA genérica, al final, acaba superando a otra. La diferencia está en el perímetro del conocimiento.

Un GenIA-L tiene los Mementos, y está muy bien, porque las alucinaciones teóricamente se reducen. El problema está en que Claude, por ejemplo, a nivel jurídico tiene unas capacidades muy bestias. El riesgo que tienen estas herramientas es que las superen las propias genéricas.

Aquí puede experimentar con todas, desde trabajar con cuadernos de Notebook hasta trabajar con Copilot, con GPT, con Claude y luego todas las que nos han acompañado aquí, como Maite.ai, Chiara, GenIA-L… Aquí pueden trabajar y pueden comparar herramientas y pueden diseñar flujos de trabajo entre herramientas.

¿Cómo se mide el aprovechamiento de los alumnos en el AI LEARN?

Lo que intentamos es medir a los profesores. Lo que queremos es que sean los profesores los que se formen para que luego traigan aquí a sus alumnos.

Es decir, luego cada profesor, dentro de su libertad de cátedra, hace uso del laboratorio. Tenemos profesores que están viniendo más para investigar ellos, para sus publicaciones, porque además pueden buscar mucho más rápido. Luego tenemos profesores que se traen aquí a sus alumnos.

A ver, está siendo creo que bastante satisfactorio. Por daros alguna pincelada, hay una cosa muy bonita que tenemos aquí en la universidad, más concretamente dentro de la clínica jurídica, que tiene un programa con chavales con discapacidad. A estos chicos se les forma para que luego puedan apoyar en despachos de abogados o en asesorías jurídicas, desde buscar una sentencia para que se sientan útiles.

Este año me he encargado de ellos para formarlos en IA. Y me los he traído aquí para trabajar. La experiencia suele ser muy satisfactoria porque les estás dotando de herramientas. Es que esto al final es una herramienta, no es un fin en sí mismo.

Si tú enseñas a manejar la herramienta, aumentas las capacidades de la gente. La IA lo que hace es que aumenta lo que tú eres. Si eres un vago, vas a ser quince veces más vago. Pero si eres una persona creativa, esto aumenta tu creatividad por quince. Para mí es un juguete maravilloso. Ese es el objetivo: que tanto profesores como alumnos vean la potencia que tiene todo esto.

Oye, dentro de este conglomerado de profesionales que hay alrededor de un laboratorio de este tipo, y me refiero al Rector, Decanos, directores de estudios, profesores, alumnos, colectivos de estudiantes… ¿cuál es la piedra angular para que realmente esto funcione?

Hay un trabajo muy importante de concienciación que tenemos que hacer los profesores.

Y yo aquí me siento especialmente responsable junto con la Decana de Derecho. Porque María Enciso ha apoyado muchísimo todo eso y todo el equipo. Hay veces que nos cuesta empujar a los profesores para que utilicen los medios. Es decir, tenemos grandísimos profesionales aquí, pero hay veces que como profesores estamos quejándonos de que no tenemos medios. Y de repente se ponen medios, y luego no se usan todo lo que se debería. Y eso es lo que nosotros estamos trabajando mucho para que sea así.

Por ejemplo, una sala para que se puedan simular vistas judiciales. Y hemos aumentado los usos, pero yo quiero que se aumenten más. Al final, teniendo en cuenta que esto es una universidad pública, tenemos que usarlos de manera responsable y aplicarlos.

Una pregunta que en estos tiempos se está haciendo mucho. Se habla de que la inteligencia artificial sustituirá tareas del abogado. ¿Qué tareas crees que desaparecerán y cuáles ganarán valor?

A ver, este es el gran debate para el abogado y para el no abogado. La verdad es que creo que todo lo que se pueda automatizar se va a automatizar. Entonces tenemos que ver cuál es el verdadero valor diferencial como abogado, como ingeniero, o como arquitecto.

Me acuerdo de cuando empecé a trabajar. Aunque era un abogado junior, me consideraban bastante valioso porque hablaba varios idiomas. Me llevaban a muchas operaciones porque en ese momento no había ni Google Translator ni herramientas similares. Entonces tú traducías los contratos de inglés a español o de francés a inglés. Ese valor que yo aportaba en ese momento ahora mismo ya no lo aportas. ¿Por qué? Porque ChatGPT traduce mejor que yo, más rápido y no necesita descansar.

Creo que hay que hacer un análisis interno. Un poco lo que decía la inscripción del templo de Apolo en Delfos: “Conócete a ti mismo”. O incluso la filosofía japonesa del ikigai. Tienes que analizar aquello en lo que eres bueno, aquello que te apasiona, aquello por lo que te pueden pagar y aquello que necesita el mundo. Si eres capaz de reunir esas cuatro cosas, no pierdes la luz.

¿Qué tareas van a ir perdiendo sentido? Bueno, ya las estamos viendo. Una IA bien configurada te contesta una demanda y te hace un contrato. Ahora bien, tienes que saber pedírselo.

Pero el problema está en que se pueden romper los primeros escalones de acceso a la profesión. Existe la tentación de decir: “¿Para qué voy a contratar a un junior si la IA me hace estas cosas?”. El problema es que pierdes toda la transición natural de aprendizaje.

Creo que todos vamos a acabar siendo orquestadores de IA. Vamos a tener que saber de qué va la cosa y coordinar distintas inteligencias artificiales.

Y luego piensa una cosa: ¿en qué se basa la relación entre abogado y cliente? En la confianza. ¿Eso te lo da una máquina? No. Es igual que cuando hablamos de profesores. Todos hemos tenido profesores de los que nos acordamos. ¿Por qué? Porque nos tocaban el corazón. Una máquina puede ser un grandísimo profesor, puede guiarte y puede darte todo el contenido. El tema está en cómo generamos esa parte emocional, ese trato humano. El trato humano va a ser algo muy diferenciador.

El lanzamiento del Laboratorio ha comenzado con empresas como Lefebvre, Maite.ai, Digalaw, Logicx, Justicio, Chiara y otros socios tecnológicos. ¿Tenéis previsto ampliar este grupo?

Nos han venido ya muchos más. Otras editoriales también se han acercado para preguntarnos por qué no instalar sus soluciones aquí. Incluso vino el Ministerio para la Transformación Digital con la idea de desplegar la IA española. Nosotros tenemos que estar abiertos a todo el mundo.

Por ejemplo, inicialmente aquí teníamos ChatGPT y Copilot, y ahora también trabajamos con Gemini y Claude. Pero tampoco se trata de tener cincuenta plataformas. No tiene sentido.

Al final llegará un momento en el que la IA será un commodity. El problema ya no es el nivel de inteligencia. Un día una herramienta está un poco mejor y otro día lo está otra, pero todas tienen ya un nivel suficiente para realizar tareas complejas.

En tu labor como docente, ¿qué errores detectas con más frecuencia cuando los estudiantes utilizan inteligencia artificial?

Es algo que estoy intentando trabajar mucho. Generalmente intento ocuparme de los primeros cursos porque es donde mejor puedes hacerles entender cómo funciona todo esto y evitar que cojan malos hábitos.

Intento ser lo que tiene que ser un profesor: un guía. Les enseño cómo utilizo yo las herramientas, les doy consejos, les doy trucos e intento orientarles. Pero también les escucho mucho. Porque los estudiantes son nativos digitales y hay cosas que saben ellos que yo no sé.

De hecho, una de las razones por las que me reconforta tanto ser profesor es porque aprendo mucho de mis alumnos. Me cuentan cosas que no conozco. Por ejemplo, descubrí bitcoin gracias a un antiguo alumno. Prácticamente acababa de publicarse el white paper de Satoshi Nakamoto cuando un alumno vino y me dijo: ‘Profesor, tengo bitcoin y quiero venderlo. ¿Cómo tributa esto?’. Y yo le respondí: ‘¿Que tienes qué?’ Me lo explicó y me puse a estudiarlo. Gracias a ese alumno me convertí después en especialista en blockchain.

Los alumnos me sirven muchísimo para estar al día. A veces estoy trabajando con una herramienta y, de repente, descubro otra gracias a ellos. Por ejemplo, gracias a los chicos del grupo de discapacidad conocí Character AI, una herramienta que utilizan para crear personajes. Se aprende muchísimo. Por eso creo que el profesor tiene que ser un guía, tiene que estar muy preparado y tiene que entender muy bien las herramientas.

No podemos dejar de preguntarte por tu libro, «Hola Inteligencia Artificial», escrito junto a tus hijos. Nos parece una propuesta muy innovadora. ¿Se podría decir que la familia que innova unida permanece unida?

Te diría que sí. La verdad es que este es uno de los proyectos más bonitos que he hecho en mi vida, que es sentarme con mis hijos a reflexionar sobre la importancia de la inteligencia artificial. Hemos hablado antes del sufrimiento social. Tengo la suerte de que mis hijos son estupendos, aunque realmente eso sea por culpa de mi mujer.

Ellos ven que estoy muy metido en temas de inteligencia artificial. Se manejan muy bien con la tecnología y programan desde los cinco años. Una de las empresas que monté en su momento era una red de academias de programación y robótica para niños. Mis hijos manejan la tecnología desde muy pequeños y de una manera bastante responsable.

Cuando vieron que estaban bien posicionados en temas de IA, les fui enseñando cómo utilizar estas herramientas. Y llegó un momento en el que me dijeron: ‘Papá, esto es tan importante que deberíamos contárselo a más gente’. Doy conferencias por todo el mundo y aquello me hizo reflexionar. Entonces nos sentamos y decidimos escribir un libro.

Queríamos que fuera un libro accesible para todo el mundo. De hecho, se llama Hola Inteligencia Artificial porque cuando uno aprende a programar, el primer programa que hace siempre es el famoso Hello World.

Lo dividimos en dos partes. Una primera donde explicamos la historia de la inteligencia artificial a través de sus pioneros, desde Ramón Llull hasta Leibniz, Ada Lovelace, Alan Turing o Sam Altman. Y una segunda parte donde abordamos los conceptos básicos de la inteligencia artificial y cómo trabajar con ella de una manera segura, ética y responsable.

Además, cada capítulo incluye ejercicios prácticos para facilitar el aprendizaje. El objetivo era que pudiera trabajar cualquier familia: un abuelo con su nieto, una madre con su hija o cualquier persona interesada en comprender esta tecnología. Estamos muy contentos porque el libro se está vendiendo muy bien.

Y ahora mismo tenemos una idea que nos hace mucha ilusión: queremos sacar un segundo libro que se llamará Hola Filosofía. Creo muchísimo en el humanismo digital. A mis hijos les gusta escucharme hablar de filosofía y muchas veces me dicen que apenas la estudian en el colegio. Así que queremos abordar la filosofía desde una perspectiva cercana y conectada con el mundo digital.

El mundo digital necesita muchísimo humanismo. Si todo va bien, me gustaría que ese segundo libro viera la luz antes de que termine el año. Porque al final la clave de todo esto no es la herramienta. La clave es la persona.

Antonio Serrano Acitores junto a sus hijos. Los tres han escribo el libro «Hola Inteligencia Artificial»

En un reciente post de LinkedIn sobre la encíclica Antiqua et Nova, afirmabas que, en tiempos de automatización acelerada, quizá la tarea más urgente sea permanecer humanos.

Claro. Es algo que se repite mucho, pero es que es fundamental. Es la clave de todo esto.

La encíclica me parece un texto muy interesante. Hay aspectos con los que estoy de acuerdo y otros con los que no. Lo digo además como católico.

La primera parte, en cuanto a principios, me parece muy acertada. Hay otra parte donde, desde mi visión liberal, creo que existe un exceso de intervencionismo. Me ocurre algo parecido con la normativa europea sobre inteligencia artificial.

De hecho, he preparado un artículo donde analizo precisamente la relación entre la encíclica, el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial y las últimas reformas del denominado Omnibus Digital. Si todo va bien, se publicará próximamente.

Además, también he publicado otro texto sobre cómo la inteligencia artificial está redefiniendo el contrato social.

Hace unos días leía unas declaraciones de Xabi Uribe-Etxebarria, fundador de Sherpa.ai, donde afirmaba que algunas partes de la encíclica envejecerán muy rápido porque intentan preservar un supuesto excepcionalismo humano. Por ejemplo, cuando sostiene que la IA nunca podrá desarrollar creatividad o comprensión. ¿Estamos ya muy cerca de eso?

No tengo ninguna duda de que la inteligencia artificial ya es creativa. Y esto nos duele. Nos duele porque siempre hemos asociado la creatividad a algo exclusivamente humano.

Cuando hablábamos de inteligencia artificial hace años pensábamos que iba a afectar principalmente a profesiones manuales, que los robots levantarían cajas o sustituirían determinados trabajos físicos.

Lo que no imaginábamos era que la IA escribiría mejor que nosotros, pintaría mejor que nosotros, compondría música mejor que nosotros o diseñaría mejor que nosotros.

Y eso nos duele profundamente.

Por supuesto, primero hay que ponerse de acuerdo sobre qué entendemos por creatividad. Hay quien sostiene que la IA no crea nada nuevo. Pero vemos casos donde ya está ayudando a descubrir medicamentos, resolver problemas matemáticos complejos o avanzar en investigaciones científicas.

El ejemplo del Nobel de Química concedido a Demis Hassabis por AlphaFold es extraordinario. Gracias a la inteligencia artificial se ha podido analizar el plegamiento de proteínas de una forma impensable hace unos años.

Por eso, desde mi punto de vista, la IA ya es creativa.

Además, esto nos lleva a una reflexión filosófica interesante. Muchas definiciones de inteligencia artificial hablan de la simulación de procesos humanos dentro de un entorno computacional.

La pregunta es: ¿qué ocurre si esa simulación llega a ser tan buena que resulta indistinguible de la realidad?

Lo que sí tengo claro es que mucha gente seguirá negando la creatividad de la IA porque, en el fondo, nos incomoda. Nos obliga a replantearnos lo que significa ser humano.

Aun así, hoy por hoy, la mejor combinación sigue siendo un ser humano bien preparado trabajando junto a una IA bien afinada. Eso sigue siendo imbatible.

Para terminar, has mencionado antes que estáis trabajando en un Máster de Derecho e Inteligencia Artificial. ¿Es viable que durante los años de carrera se incorpore alguna asignatura específica de LegalTech?

Eso es algo que también se está estudiando. El máster que estamos planteando, impulsado por Covadonga Torres y por mí, contará, por supuesto, con asignaturas relacionadas con LegalTech.

Además, una de las cuestiones en las que están trabajando actualmente muchas universidades es incorporar la inteligencia artificial de manera transversal a lo largo de todo el currículo del Grado, porque tiene todo el sentido del mundo.

De hecho, probablemente me toque participar directamente en ese proceso. La idea es implantar contenidos relacionados con la inteligencia artificial de forma transversal dentro de las distintas asignaturas. Es una línea de trabajo que ya está en marcha.

A mí me gustaría que fuera más rápido, pero existen unos procedimientos que debemos seguir. Tú puedes diseñar una propuesta académica, desarrollar una memoria docente y plantear nuevos contenidos, pero después todo eso tiene que pasar por diferentes órganos de aprobación: el rectorado, las agencias de calidad y los distintos procesos administrativos correspondientes.

Uno de los grandes problemas que tienen los planes de estudio es que, una vez aprobados, modificar una memoria docente puede ser un proceso largo y complejo. Por eso estamos trabajando en contenidos más amplios y flexibles, que permitan adaptarse a los cambios tecnológicos sin necesidad de reformar constantemente los programas académicos.

Ese es el propósito: construir una formación que pueda evolucionar al mismo ritmo que la tecnología.