10 predicciones en 2026 de lo que va a ocurrir, o no, en el ecosistema legaltech (Segundo Asalto)
Estamos muy cerca de lanzar el ebook Guía Legaltech 2026, el cual, como contenido extra, incorporará las opiniones de expertos del ecosistema de innovación legal sobre lo que puede pasar (o sobre lo que no va a ocurrir) en este eléctrico 2026 que tenemos por delante. El pasado lunes publicamos un artículo reflejando lo que nos contaron los 10 primeros, y ahora es el turno de los 10 siguientes. ¡Y amenazamos con hacer lo mismo con otros 10 cracks en unos días!
Alex Dantart
- CIO Humanizing Internet
- https://www.linkedin.com/in/dantart/
Legaltech en 2026 va menos de «chatbot simpático» y más de control serio, el EU AI Act ya pone encima de la mesa transparencia, documentación y obligaciones para modelos GPAI, y el propio Código de Práctica lo está bajando a tierra para reducir riesgos y dar «seguridad jurídica».
A la vez, eIDAS 2.0 y la European Digital Identity Wallet van a empujar identidad, credenciales verificables y firma en los flujos legales (contratos, KYC, poderes).
Y en empresas veremos agentes para revisión contractual y compliance, pero con RAG, gobernabilidad, trazabilidad y humano firmando la salida, porque la reputación no la arregla nadie.
En 3 años el abogado «que sabe buscar» va a valer poco… el que domine sistemas de decisión, evidencia trazable y automatización de riesgo, será el que mande de verdad.
Antonio Serrano Acitores
- Coordinador de Digitalización, Innovación y Comunicación de la FCJP de la Universidad Rey Juan Carlos.
- https://www.linkedin.com/in/antonio-serrano-acitores/
La abogacía de 2026 afronta el salto definitivo de los ‘copilotos’ a los Agentes de IA autónomos. Esta evolución rompe la facturación por horas y exige que el jurista aporte valor mediante la estrategia, no la producción mecánica.
Para liderar este cambio, la teoría no basta. Por eso hemos impulsado AI-LEARN en la URJC, el primer laboratorio inmersivo de Europa. Aquí entrenamos a profesionales para orquestar estos flujos automatizados y optimizar procesos reales. La innovación legal ya no es una opción teórica, es una vivencia práctica: hay que saber domar la tecnología para que trabaje para nosotros.
Carlos Alberto Sáiz
- Vicepresidente y Socio en Ecix RegTech. Vicepresidente en ISM Forum Spain.
- https://www.linkedin.com/in/carlos-alberto-saiz-privacidad-compliance-ciberseguridad/
Bajo mi punto de vista, hay dos tipos de IA Legal que están funcionando: 1) herramientas de asistente individual para cada abogado, que requieren la pericia del profesional para sacarle máximo provecho, y 2) desarrollos Legaltech que trabajan en procesos complejos de la organización y responden a un caso de uso concreto muy aterrizado: revisiones contractuales, riesgo de terceros, chatbot de consultoría jurídico, preauditorías normativas, etc. En Ecix apostamos por la visión TEN: Tecnología, Ética y Normativa. La tecnología es imprescindible, pero sin una base ética clara y sin un encaje normativo sólido, la IA pierde credibilidad y recorrido. Nuestro enfoque parte de diseñar soluciones útiles y escalables, pero también responsables, explicables y alineadas con el marco regulatorio.
Eva Bruch
- Consultora Estratégica en IA y Transformación Digital para Firmas Jurídicas. Socia de LOIS (Legal Operations Institute Studies).
- https://www.linkedin.com/in/evabruch/
En 2026 seguiremos escuchando «¿qué IA usamos?».
Será un año de prueba-error a lo grande, como cuando despegó la legaltech, pero mucho más intenso.
El modelo de negocio de los despachos no va a implosionar, pero sí mutará: habrá más servicios automatizados y, por tanto, más personas con acceso a soluciones jurídicas.
Paradoja: más acceso puede significar más litigiosidad y más carga para la judicatura.
O la Administración hace los deberes (más agilidad y eficiencia) o nos quedamos en el equilibrio perverso: un poco más eficientes, pero igual de lentos por puro volumen.
Y luego está el talento junior.
El oficio se ha entrenado históricamente «a base de callo». Ese callo, con IA, ya no se forma igual.
Tocará rediseñar la formación… porque necesitamos seguir formando a grandes profesionales, aunque la «cantera» ya no pase por las mismas tareas. Y, precisamente por eso, la IA se volverá tan natural como lo fue Word: dejará de ser «innovación» para convertirse en infraestructura (y el criterio humano, en el verdadero diferencial).
Karol Valencia
- AI adoption & change manager en Saga. Co-founder en WOW Legal Experience.
- https://www.linkedin.com/in/karolvalencia/
La ventaja competitiva no estará en la herramienta, sino en el diseño de uso.
Las firmas y equipos que ganen no serán los que adopten más tecnología, sino los que sepan integrarla en procesos reales, con gobernanza clara y responsabilidad humana.
La IA pasará de «asistente brillante» a «infraestructura silenciosa».
Menos demos espectaculares, más IA embebida, invisible y crítica para operaciones legales, compliance y toma de decisiones.
Será el año de la consagración del vibe coding.
No todos los abogados programarán, pero muchos diseñarán soluciones funcionales sin escribir código tradicional.
Más fricción regulatoria, pero también más profesionalización.
2026 traerá controles más claros, menos improvisación y una separación evidente entre quienes entienden riesgos… y quienes solo venden promesas.
El mercado se concentrará aún más.
Menos players, más alianzas estratégicas, más adquisiciones silenciosas y decisiones duras sobre qué productos realmente generan valor sostenible.
En resumen: 2026 no premia al más rápido, sino al más lúcido.
Manuel Sevilla Flores
- Procurador titular en Sevilla Flores Procuradores.
- https://www.linkedin.com/in/manuel-sevilla-flores/
Tras la primera irrupción de la inteligencia artificial en el sector jurídico, el horizonte de 2026 marca una etapa de madurez. En la procura, la IA dejará de ser una herramienta experimental para convertirse en infraestructura operativa: automatización avanzada de trámites, análisis predictivo de tiempos procesales y gestión inteligente de expedientes. EI profesional no será sustituido, pero sí redefinido. La procura del futuro será más tecnológica, más analítica y estratégica, combinando conocimiento jurídico con supervisión de sistemas automatizados. La ventaja competitiva residirá en saber gobernar la IA, no solo utilizarla. En un entorno judicial tensionado, la innovación legal no será una opción, sino un requisito para ganar eficiencia, fiabilidad y valor profesional. La pregunta ya no es si adoptar la IA, sino cómo hacerlo sin perder control, criterio ni responsabilidad.
María Luisa García Torres
- PhD en Derecho Procesal. Consultora y abogada-LegalTech. IA. Ciberseguridad. Docente universitaria.
- https://www.linkedin.com/in/mar%C3%ADa-luisa-garc%C3%ADa-torres-802106b1/
Para gestionar los riesgos digitales, las Pymes deben adoptar un enfoque estratégico que combine gobernanza, planificación e inversión. La creciente IA sin gobernanza clara aumenta fugas de información, sesgos y decisiones erróneas, mientras que la sofisticación de los ciberataques exige gestión estructurada de riesgos. Estándares como ISO y NIST, con auditorías periódicas, acreditan due diligence, aseguran trazabilidad y fortalecen la confianza de clientes y socios. Es imprescindible asignar presupuesto a ciberseguridad, certificaciones y asesoramiento jurídico. Los abogados deben desarrollar competencias en ciberseguridad, compliance e IA desde su formación inicial y mantener formación continua para garantizar innovación legaltech responsable y normativa.
Marisa Delgado
- Abogada. Head of Knowledge and Innovation en A&O Shearman Spain.
- https://www.linkedin.com/in/marisa-delgado-6053249/
En 2026, la inteligencia artificial generativa en el sector legal atravesará una fase de madurez orientada a resultados tangibles. Tras el entusiasmo inicial y las importantes inversiones realizadas, el foco se desplazará hacia la integración realista de la IA en los flujos de trabajo y en la comprensión de sus límites. Las organizaciones priorizarán soluciones cada vez más complejas y contextualizadas, alineadas con sus procesos y cultura, y se continuará explorando la IA agéntica. Todo ello potenciará la redefinición progresiva del rol del abogado e impactará en la forma de prestar servicios jurídicos y en la relación con los clientes.
Más que una revolución inmediata, 2026 será un año de aprendizaje colectivo, gobernanza y evaluación del valor generado.
Marlen Estévez
- Socia RocaJunyent y Presidenta de Women in a Legal World.
- https://www.linkedin.com/in/marlenestevez/
En 2026, la inteligencia artificial ha dejado definitivamente atrás la fase experimental para integrarse en sistemas capaces de razonar, decidir y actuar de forma cada vez más autónoma. En el ámbito legal, esta madurez tecnológica obliga a replantear una cuestión esencial: qué parte del juicio jurídico puede apoyarse en la tecnología y cuál sigue siendo indelegable. La innovación legal ya no puede medirse solo en eficiencia o velocidad. Su verdadero valor reside en cómo refuerza la calidad del criterio, la responsabilidad en la decisión y la legitimidad de los procesos. En un contexto de automatización avanzada, el liderazgo jurídico consistirá en gobernar la tecnología sin renunciar al juicio humano, la ética ni la comprensión profunda del conflicto.
Moisés Barrio
- Letrado del Consejo de Estado, Profesor de Derecho digital y experto internacional en regulación digital.
- https://www.linkedin.com/in/moises-barrio-andres/
La denominada «IA agéntica» (o agentic AI en inglés) representa el siguiente paso evolutivo después de la IA generativa (como ChatGPT o Gemini). Mientras que la IA generativa se limita principalmente a responder preguntas, generar texto o crear contenido a partir de instrucciones o prompts del usuario, la IA agéntica es autónoma y orientada a objetivos: actúa como un «agente» inteligente que percibe su entorno, planifica, toma decisiones y ejecuta tareas complejas de forma independiente, con mínima o nula supervisión humana.
La aplicación de los agentes de IA en la abogacía introduce varias transformaciones relevantes. Por ejemplo, pueden automatizar tareas de forma avanzada, porque los agentes pueden gestionar procesos completos: desde la captación de información hasta la generación, revisión y envío de documentación, incluyendo el seguimiento de plazos y alertas procesales. Asimismo, habilitan una ultrapersonalización y seguimiento de casos y expedientes, dado que los agentes crean y mantienen expedientes actualizados, avisando automáticamente de novedades legislativas y jurisprudenciales relevantes para cada asunto concreto. Y es posible desplegar un entorno multiagente, donde varios agentes pueden trabajar juntos, como un equipo (uno investiga, otro redacta, otro verifica).
¿Quieres ver el Primer Asalto de las Predicciones 2026? ¡Pincha aquí!