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Yo, Claude: la transformación, que no la caída, del imperio legaltech (Episodio 1)

El autor del post  Redacción Redacción
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El reciente lanzamiento por parte de Anthropic de un nuevo plugin para su agente de IA Claude Cowork, adaptado a las empresas y, en concreto, al sector legal, ha sacudido los cimientos del ecosistema legaltech. Cinco reconocidos expertos comparten con los lectores de Derecho Práctico sus impresiones sobre este hito.

El reciente lanzamiento por parte de Anthropic de un nuevo plugin para su agente de IA Claude Cowork, adaptado a las empresas y, en concreto, al sector legal, ha sacudido los cimientos del ecosistema legaltech. Esta verticalización, no por esperada, menos impactante, ha solapado hasta cierto punto otro notición publicado en estas mismas fechas: OpenAI ha anunciado Frontier, una nueva plataforma que ayuda a las empresas a crear, desplegar y gestionar agentes de IA capaces de realizar tareas reales. Es decir, el chat evoluciona para convertirse en un coworker autónomo con capacidad para conectar con herramientas como tu CRM o tu sistema de correo electrónico.

Muchas han sido las reacciones a este nuevo hito, que sin duda no será el último. Desde la reacción de la Bolsa, con una ola de ventas de acciones de empresas de software y editoriales del sector legal (por ejemplo, en RELX/LexisNexis, Wolters Kluwer y Thomson Reuters), hasta la publicación de mensajes apocalípticos en Linkedln de supuestos expertos en IA en los que anuncian con un tono sensacionalista que miles de despachos ya han cancelado sus contratos con empresas de IA jurídica. ¡Con dos bitcoins!

Creemos, en todo caso, que se trata del primer aviso serio para los proveedores de tecnología legal. También te diremos que muchos de ellos llevan tiempo diciéndonos que ya esperaban esta reacción de las IAs generalistas, por lo que sin duda ya tendrán diseñadas sus estrategias al respecto. Una conclusión clara: las IAs jurídicas que no sean más que un producto envuelto en un papel cuqui con una IA generalista subyacente, tienen los días contados.

En Derecho Práctico hemos querido contar en este primer episodio con cinco reconocidos expertos para que compartan sus impresiones sobre este fenómeno. No sobre lo que aporta Claude 4.6, porque habrá muchas más noticias de ese tenor, sino sobre esa irrupción creciente de la IA generalista en la industria legaltech. Cinco profesionales tan fiables como diversos cuya visión directa será muy útil para conocer mejor lo que está pasando.

Moisés Barrio

  • Letrado del Consejo de Estado, experto internacional en regulación digital y director del posgrado en transformación digital y Legal Tech de la Escuela de Práctica Jurídica de la Universidad Complutense (https://www.moisesbarrio.es/)

A pesar de dicho anuncio, las diferencias entre una IA generalista y una IA específica del sector legal son abismales.

En primer lugar, una IA específica presenta una tasa de alucinaciones mucho más baja, al haber sido entrenada o contar con un RAG sobre bases jurídicas validadas. Ello reduce drásticamente el riesgo de citar jurisprudencia falsa o normativa inexistente. Además, el enlace a las fuentes utilizadas para responder al prompt es fundamental para la revisión humana del abogado.

En segundo lugar, cuenta con una actualización diaria o muy frecuente de legislación, doctrina administrativa jurisprudencia y doctrina científica. Resulta crucial ofrecer así respuestas fiables en un ordenamiento jurídico que cambia constantemente (reformas, nuevas sentencias…).

En tercer lugar, una IA jurídica ha sido entrenada específicamente en tecnicismos, hermenéutica jurídica y estilos de redacción legal. Así, manejan correctamente conceptos jurídicos como “cuestión de ilegalidad”, “revisión de oficio”, “nulidad radical”, “anulabilidad”, “doctrina reiterada”, etc.

En fin, baste citar que han sido diseñadas bajo estándares de no almacenamiento  y utilización de servidores privados, así como de cumplimiento reforzado del RGPD. Podemos subir contratos o expedientes reales sin riesgo de fuga de datos personales o utilización de los mismos para otros fines no consentidos.

Ciertamente los sistemas de IA generalistas son cada vez más potentes y baratos, pero los sistemas dirigidos específicamente al sector legal ofrecen niveles muy superiores en fiabilidad y eficiencia, que es precisamente lo que más valora un abogado en su día a día. Por eso, invito siempre a que el usuario pruebe ambos tipos de herramientas y advierta, por sí mismo, sus diferencias.

Adriana Carolina Vergara

Lo que Anthropic está desplegando con su cowork agéntico para el sector legal no es una mejora incremental ni una nueva función llamativa. Es un cambio profundo en la forma en que se organiza y se piensa el trabajo jurídico.

Aquí la inteligencia artificial deja de ser una herramienta reactiva y pasa a operar como una infraestructura cognitiva capaz de sostener contexto, memoria y estrategia a lo largo de todo un expediente.

Puede procesar grandes volúmenes de pruebas, cruzar información compleja y generar borradores de demandas y escritos con una ventaja contextual que antes requería equipos grandes y mucho tiempo.

Revisa documentos en Word con control de cambios, genera comentarios internos para el equipo legal y explica el criterio jurídico detrás de cada modificación.

Lo verdaderamente disruptivo es que entiende el caso como un sistema vivo. Identifica inconsistencias, vacíos probatorios y riesgos jurídicos, coordina tareas entre agentes especializados y mantiene trazabilidad sobre cómo y por qué evolucionan las decisiones. Esto no reemplaza al abogado ni ejecuta el Derecho por él. Reconfigura su forma de trabajar. El abogado deja de concentrarse en tareas fragmentadas y pasa a dirigir decisiones con una profundidad estratégica y una continuidad de contexto que hasta ahora era imposible escalar.

Álex Dantart

Anthropic acaba de meter el pie en legal con «módulos» para que Claude haga cosas muy concretas tipo revisar un contrato, resumir una reunión, evaluación de riesgos legales y compliance (¡ojo!, sólo en las normativas y leyes generales que controla, como GDPR, CCPA…), proponer cambios en un contracto, triaje… y lo han publicado como una colección reutilizable, disponible para usuarios de pago.

Y esto es relevante porque el día a día del derecho está lleno de trabajo repetible… si lo empaquetas bien parece que tienes un junior incansable al lado.

Pero conviene no engañarse, en la mayoría de esos casos lo que hay detrás son instrucciones muy bien escritas y encadenadas: una receta, no una «inteligencia legal» nueva.

El problema llega cuando quieres consultar «todo» lo tuyo… toda la legislación, todos tus expedientes, toda tu documentación interna. Ahí no vale con darle una receta y ya.

No puedes pretender meterle una biblioteca entera en la cabeza cada vez que preguntas necesitas un sistema que encuentre lo relevante, lo ponga delante, y respete permisos y confidencialidad.

La conclusión es un poco incómoda: Claude, como hizo en su día ChatGPT, quiere especificar que en ciertos verticales tiene mucho que ofrecer, como casos de uso específicos, y esto aprieta a los productos que solo vendían «resumir y marcar riesgos»; pero no sustituye a quien construye el puente con tus documentos (o con la legislación/jurisprudencia), tu criterio y tu responsabilidad profesional.

Así que, muy potente para el día a día, pero sin la capa de gobernabilidad y trazabilidad que un despacho necesita para consultar grandes cantidades de expedientes o de legislación, no dejan de ser «super prompts».

Elen Irazabal

Durante años, el mercado del software jurídico ha sido un espacio con muy poca competencia real. Las editoriales jurídicas, amparadas en el monopolio de las sentencias y en fuertes barreras de entrada, han podido fijar precios elevados para los abogados y, al mismo tiempo, dejar fuera a muchas startups que intentaban competir en ese mismo mercado. La sensación general era clara: solo las empresas jurídicas tradicionales tenían cabida en este sector.

La noticia de que Anthropic se introduce de lleno en el mercado legal rompe ese equilibrio. Ya no hablamos de una legaltech más, sino de una empresa que diseña y entrena los propios modelos de IA. Muchos dirán que estas compañías no tienen el conocimiento contextual del sector jurídico. Pero ese argumento ignora un hecho clave: las editoriales y las startups legales no crean la IA, la licencian.

Cuando quien construye la infraestructura cognitiva entra directamente en el mercado, el derecho deja de ser un coto cerrado. A partir de ahora, entramos en un terreno de incertidumbre: esto ya no va solo de conocer el mercado legal, sino de que empresas como Anthropic pueden ofrecer servicios de IA a un coste muy inferior al de las editoriales jurídicas tradicionales.

El reto ya no solo vendrá de startups especializadas que puedan hacerlo mejor, sino de compañías que no necesitan adaptarse al mercado legal porque controlan la infraestructura sobre la que ese mercado empieza a funcionar.

Patricia Frade

El reciente lanzamiento de nuevas capacidades agénticas de Anthropic para entornos legales supone un avance relevante en la evolución del LegalTech con un Cowork agéntico legal. No se trata de una mejora incremental de los modelos de lenguaje, sino de una propuesta orientada a estructurar flujos de trabajo jurídicos mediante agentes configurables, auditables y alineados con criterios profesionales.

Su valor diferencial reside en el diseño del sistema: playbooks jurídicos, subagentes especializados y una arquitectura preparada para integrarse con sistemas corporativos y repositorios documentales. Este planteamiento desplaza el foco desde la potencia tecnológica hacia la configuración del criterio jurídico y la gobernanza del proceso.

Para despachos y departamentos legales, el principal desafío ya no es técnico, sino organizativo y normativo: determinar qué tareas pueden delegarse, con qué nivel de supervisión humana y bajo qué mecanismos de control y trazabilidad. Automatizar sin un diseño jurídico previo incrementa el riesgo.

Anthropic no propone sustituir al profesional del Derecho, sino redefinir su función como diseñador y supervisor de sistemas de decisión asistidos por IA, donde se concentrará la ventaja competitiva del sector.