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Ricardo Fortún, Socio en Selier Abogados: “La mayor diferencia entre la IA jurídica que usamos y una IA general es la seguridad y certeza de sus resultados“

El autor del post  Josep Mª Fernández Josep Mª Fernández
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En este vídeo conversamos con Ricardo Fortún, socio laboral en Selier Abogados, una firma legal con una trayectoria más que interesante. Son unos 40 abogados aproximadamente, en absoluto un mega despacho. Pero en el último Legal Management Forum estuvieron en la pole position de los patrocinadores de un evento que se caracteriza por la especialización en el derecho de los negocios, pero categoría Champions.

Se demuestra de este modo que también con una estructura ágil puedes estar en la Champions. Además, han sido reconocidos recientemente en el directorio Chambers, también en Legal 500, lo que les proporciona un valioso posicionamiento, más allá de que en Derecho Práctico no somos muy amigos de directorios, rankings y demás especímenes.

Pero no nos hemos acercado al cuartel general de Selier para hablar de eventos o directorios, sino de cómo usa esta firma la IA generativa. Y lo hacemos con Ricardo porque coordina todas las gestiones vinculadas a las herramientas legaltech. Aviso para navegantes, es decir, para comerciales: nuestro interlocutor no toma la última decisión, pero, así entre nosotros, os diremos que todo indica que su capacidad de influencia es incuestionable.

Sabemos que en Selier emplean fundamentalmente dos soluciones de IA jurídica: GenIA-L, de Lefebvre, y Maite.ai. Eso nos llamó la atención. Dos herramientas diferentes, un gran publisher y una startup (aunque Maite.ai ha sido adquirida por la francesa Doctrine). Le preguntamos sobre el porqué de esa ‘cohabitación’.

“Al final lo que estamos haciendo es encontrar las necesidades que tenemos en el trabajo del día a día, buscar soluciones que se nos puedan servir para llevarlo a cabo. Y no siempre es una única herramienta la que te da todas las soluciones, por lo que vamos buscando la especialización de cada una de ellas para dar soluciones a nuestro quehacer diario. Cada una de estas soluciones nos da cosas, y ambas se van complementando”, asegura Ricardo.

Llegados a este punto le pedimos que se moje respecto a qué tarea en concreto le gusta más, por un lado, de GenIA-L, y por otro, de Maite.ai. “De Lefebvre destacaría mucho la parte de la búsqueda de la jurisprudencia adaptada al caso y ajustada a las necesidades que existen en cada momento. Creo que están por ahí destacando muchísimo, nosotros la estamos usando en ese trabajo”. ¿Y sobre Maite.ai? “La ayuda en la gestión de la documentación, en cuanto al análisis y en cuanto al enfoque. Todo lo que te puede ofrecer sobre documentos extensos que tengas que analizar. La verdad es que tiene una potencia muy importante por cómo es capaz de ligarlo a la jurisprudencia y a la legislación que hay ahora”.

Ricardo prosigue abundando en un tema tan importante con el de la anonimización de datos sensibles. “Tenemos que trabajar con una inteligencia artificial que esté cerrada a nuestro despacho, que no sea abierta, que no esté buscando información o documentación fuera de nuestras puertas. Y siempre y cuando esté segura esa documentación y esa información, Maite nos asegura eso, y nos permite cumplir con el Reglamento de Protección de Datos y de Inteligencia Artificial. Conseguimos que queden los datos anonimizados y que no se usen para entrenar otros modelos de inteligencia artificial.”

No podemos olvidar el perfil laboralista de nuestro entrevistado y el expertise de Lefebvre en esta materia. De hecho, lanzaron recientemente su Memento Social 2026. “Nosotros con Lefebvre trabajamos, tenemos también la parte de los mementos. GenIA-L tiene una herramienta que te ayuda a buscar información doctrinal en revistas, en los propios Mementos y demás. Esa parte doctrinal también la utilizamos, porque es cierto que esos Mementos embeben mucho de la jurisprudencia.”

Tampoco podemos obviar la experiencia que pudieran tener en Selier con la IA generalista. “Empleamos Copilot para cosas un poco más mundanas, pero no entrando en el plano jurídico: hemos dejado de utilizar IAs generativas de carácter general, porque no están especializadas en el ámbito jurídico. No las usamos porque hemos hecho un estudio durante un tiempo sobre cómo trabajaban y qué respuestas te podían dar unas y otras. Hemos probado muchas y, al final, hemos llegado a la conclusión de que las IAs generales todavía no están lo suficientemente afinadas en el plano jurídico. Nosotros somos muy especialistas, tenemos un área de trabajo que se basa en el dato fino, en la expresión concreta y en el término jurídico exacto, y todavía las generales se van perdiendo.”

Ricardo no se queda ahí respecto a las carencias de la IA generalista: “No tienen suficiente conocimiento de la jurisprudencia y no trabajan bien los conceptos como nosotros necesitamos para poder dar un servicio perfecto. Si eso no lo puede dar, es mucho mejor una jurídica que esté especializada y que se dedique única y exclusivamente a información sobre jurisprudencia y normativa o reglamento.”

La pregunta es obligada: ¿Se sienten en Selier más cómodos y, por qué no decirlo, seguros, en ese perímetro que tienen las IAs jurídicas? “Creo que la palabra es seguridad. La seguridad y certeza que te da en cuanto al dato y al resultado que obtienes, tiene una diferencia a día de hoy bastante alta entre las IAs jurídicas y las que son más de carácter general”.

Pero como no es cuestión de ‘vapulear’ a la IA generalista, compartimos con Ricardo aspectos que no podemos dejar de lado. Todas las IAs jurídicas utilizan de forma subyacente una, dos o más IAs generalistas. También es cierto que una IA jurídica es menos flexible, más estricta que una IA genérica, que bien gestionada, si sabes diseñar los necesarios guardarraíles, puede dar mucho juego. Pero para eso, hay que tener mucha habilidad y desarrollar a fondo esas competencias.

“Al final, hay una cuestión muy importante para nosotros”, responde Ricardo. “De dónde bebe la información. Para nosotros, Maite.ai, como GenIA-L, beben la información de fuentes seguras, de jurisprudencia, de la normativa, y todo queda restringido a eso. La IA no te tiene que dar la razón. Las IAs generalistas están preparadas para intentar darte la razón en la medida de lo posible. Yo no quiero que me dé la razón, lo que quiero es que me digas qué es lo que hay y por qué yo tengo razón, o por qué yo no tengo razón. Beber de información de una IA generalista preparada para darte la razón, o que bebe de información en internet que cualquiera puede publicar, al final te lleva a que haya menos precisión en las respuestas y que pueda haber más posibilidad de fallo. El beber de información exacta, jurídica y el poder disponer de una IA que fundamenta su respuesta, no para darte la razón, sino porque tiene una base que le da pie a ello, es lo que a nosotros nos da mayor seguridad.”

La inconveniente verbal de la IA es de sobra conocida, y es evidente que nuestro abogado la ha experimentado. “Sí, la IA jurídica, aunque pueda tener una cierta incontinencia verbal, te la muestra hacia el terreno que tú necesitas. Te dice ‘Oye, además de esto que me estás preguntando, te voy a dar información sobre otras cosas adicionales”. Y eso muchas veces te viene bien. Para eso lo utilizamos, para que nos abra la mente. Pero quiero que me abra la mente con cosas que yo sé que son ciertas o que sé que son buenas. No quiero que me des información que no me sirve o que me puede llevar a un error”.

Otra diferencia a tener en cuenta es la diferencia en el precio entre las diferentes IAs. ¿Prefieren en Selier preferís pagar más por dos IAs jurídicas, que pagar mucho menos por varias IAs generalistas? “El abogado trabaja con una altísima responsabilidad en su día a día. Y la responsabilidad está en cada una de las decisiones que uno acaba tomando. Todas esas decisiones afectan a un cliente. Por lo tanto, tenemos que reducir al mínimo el riesgo para que el cliente no lo sufra. Si eso conlleva un coste mayor, es necesario asumirlo. Sobre todo, porque, además, trabajar con la inteligencia artificial hoy en día te aporta una capacidad de análisis mayor. Si lo haces bien, te da una mayor velocidad a la hora de hacer tu trabajo. Ofrece alternativas que hasta ese momento no tenías, una serie de ventajas que, al final, tiene que compensar el beneficio-coste.”

Ricardo ha puesto el punto sobre la IA, ha tocado el tema clave, el motivo real por el cual todos estamos aquí hablando y escuchando: ¿Se percibe el beneficio de la IA? ¿El equipo de Selier es más productivo, ahorra realmente tiempo para tener esa capacidad de análisis, capacidad de identificar riesgos, que al fin y al cabo solo se consigue teniendo más tiempo? ¿Es bueno para el cliente? Sin perder de vista que los clientes en el sector de derecho de los negocios, probablemente, sean más exigentes.

“Al final, en el trabajo jurídico, el plus de calidad, siempre la va a tener que dar el abogado, que es el que tiene el criterio y el que tiene la experiencia y la capacidad de análisis crítico. A nosotros sí que nos está sirviendo. Nos está sirviendo para reducir tiempos de trabajo, para tener trabajos más finos y más pulidos y con una mayor capacidad de éxito en un contencioso, en un proceso judicial. Y en el día a día sí que acaba siendo una solución más que positiva. Por lo menos nosotros sí que lo estamos viendo.”