Análisis

PwC NewLaw Summit 2026: Las universidades y el desafío de formar juristas en la era de la IA

El autor del post  Marcos Iglesias Marcos Iglesias
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El pasado martes 12 se celebró la primera jornada del EMEA NewLaw Summit 2026, dedicada al ámbito legal, organizada por PwC Tax & Legal. Durante el evento, destacados expertos del sector analizaron cómo la digitalización y, en especial, la IA, están transformando la práctica jurídica, su impacto en el ejercicio profesional y los retos que marcarán el futuro del sector legal. Nuestro compañero Marcos Iglesias estuvo presente en la sesión titulada «El abogado del futuro: nuevos perfiles y capacidades», un mano a mano espectacular con Soledad Atienza, Decana de IE Law School, y Patricia Manca, Socia de PwC. (En la imagen, Joaquin Latorre, socio responsable de PwC Tax & Legal).

La ponencia “El abogado del futuro: nuevos perfiles y capacidades”, impartida por Soledad Atienza durante el EMEA NewLaw Summit, fue una intervención verdaderamente sublime que consiguió combinar reflexión académica, visión estratégica y análisis práctico sobre el impacto de la inteligencia artificial en el ámbito jurídico. La decana del IE Law School ofreció una exposición brillante sobre cómo está evolucionando la profesión jurídica y, especialmente, sobre el modo en que estudiantes, universidades e instituciones deben adaptarse a un cambio tecnológico que ya resulta imparable.

Uno de los ejes centrales de la ponencia fue la adaptación del sector jurídico a la inteligencia artificial. Soledad Atienza destacó que España se encuentra entre los países que mejor están incorporando la IA dentro del ámbito jurídico, especialmente por la rapidez con la que despachos, empresas e instituciones están integrando herramientas tecnológicas en sus procesos de trabajo. No obstante, señaló que todavía queda un importante camino por recorrer en materia de gobernanza, concepto que definió como una palabra clave para entender el futuro de la inteligencia artificial.

En este sentido, explicó que la gobernanza resulta esencial para delimitar los límites del uso de la IA, garantizar la trazabilidad de las decisiones automatizadas y asegurar que la tecnología se utilice conforme a principios éticos y jurídicos. Además, subrayó que esta responsabilidad no corresponde únicamente a empresas o instituciones públicas, sino también a las propias instituciones académicas, que deben desempeñar un papel activo en la formación de profesionales capaces de comprender y gestionar estos desafíos.

Precisamente, una de las reflexiones más interesantes de la conferencia giró en torno a la transformación de la enseñanza del Derecho. Según expuso la decana, la gran pregunta que deben plantearse actualmente las universidades y facultades de Derecho es cómo adaptar la metodología de enseñanza a la irrupción de la inteligencia artificial. A su juicio, el modelo tradicional basado en la memorización y en la búsqueda autónoma de respuestas está quedando superado, ya que muchas de esas funciones pueden realizarlas hoy las herramientas de IA de forma inmediata y eficiente.

Por ello, defendió que el verdadero reto no consiste en enseñar a los estudiantes únicamente a encontrar respuestas, sino en formar juristas capaces de interpretar, cuestionar y utilizar críticamente la información generada por la tecnología. En este nuevo escenario, afirmó que las capacidades humanas adquieren todavía mayor relevancia: el pensamiento crítico, la creatividad, la empatía, la ética y la capacidad de análisis serán las competencias que realmente diferencien al abogado del futuro.

Asimismo, Soledad Atienza insistió en que el desafío actual no es la desaparición de la figura del profesor, sino la necesidad de que las universidades continúen siendo espacios atractivos y valiosos para las nuevas generaciones. En otras palabras, el gran objetivo consiste en seguir motivando a los estudiantes para que elijan estudiar Derecho y encuentren sentido a formarse jurídicamente en un contexto donde la tecnología parece ofrecer respuestas inmediatas a casi cualquier cuestión.

Durante la ponencia también se abordó cómo las nuevas generaciones están transformando el propio concepto de éxito profesional. La Decana señaló que los jóvenes valoran cada vez más la flexibilidad, el propósito y el impacto social de su trabajo, lo que obliga tanto a universidades como a despachos y organizaciones a replantearse sus estructuras y modelos tradicionales.

La intervención concluyó con una reflexión especialmente poderosa: en un mundo cada vez más automatizado, las habilidades humanas serán precisamente las más valiosas. La inteligencia artificial podrá agilizar procesos y proporcionar respuestas rápidas, pero la capacidad de comprender a las personas, actuar con criterio ético, liderar equipos y generar confianza seguirá siendo el verdadero elemento diferenciador del jurista.

En definitiva, la ponencia de Soledad Atienza fue una exposición brillante, inspiradora y de enorme actualidad. Su capacidad para analizar los desafíos de la inteligencia artificial desde una perspectiva académica, profesional y humana convirtió esta intervención en uno de los momentos más destacados del EMEA NewLaw Summit y en una auténtica reflexión sobre el presente y el futuro de la enseñanza y de la profesión jurídica.