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La orientación jurídica en la era de la inteligencia artificial: el caso de Álex AI

El autor del post  Marcos Iglesias Marcos Iglesias
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Nuestro compañero Marcos Iglesias estuvo en la presentación en sociedad de Álex AI, el primer asistente legal de inteligencia artificial para el público general que ya supera los 600 000 usuarios. Álex AI tiene acceso a la mayor base de datos de consultas legales realizadas en España, propiedad de Legálitas, con más de 5 millones de casos reales, que incluye las conversaciones, decisiones y asesoramientos realizados por un equipo de más de 800 abogados especialistas de la compañía.

Equipo de Álex AI, asistente legal de IA

El pasado jueves 12 de marzo, tuvo lugar una presentación dedicada a una de las iniciativas más llamativas dentro del ámbito del legaltech español: Álex AI, un asistente de inteligencia artificial diseñado para responder preguntas jurídicas de los ciudadanos de forma inmediata, comprensible y gratuita. El evento sirvió para reflexionar sobre cómo la tecnología está empezando a transformar la forma en que las personas acceden al Derecho y cómo los profesionales jurídicos deberán adaptarse a este nuevo escenario.

Álex AI se presenta como el primer asistente legal de inteligencia artificial dirigido al público general en España, desarrollado con el objetivo de acercar la orientación jurídica a la vida cotidiana de los ciudadanos. A diferencia de otros sistemas de IA generalistas, el proyecto se apoya en una base de conocimiento compuesta por más de cinco millones de consultas jurídicas reales y el trabajo de más de 800 abogados, lo que permite ofrecer respuestas contextualizadas dentro del marco del Derecho español.

Durante la charla se explicó que el sistema ya supera los 600.000 usuarios y gestiona más de 15.000 consultas diarias, lo que evidencia una demanda social creciente de orientación jurídica accesible. Buena parte de las dudas planteadas por los usuarios se centran en cuestiones laborales y de vivienda, reflejando así las preocupaciones más habituales en la vida diaria.

Uno de los aspectos más interesantes del encuentro fue la reflexión sobre cómo funciona realmente este tipo de herramientas. Se insistió en que Álex AI no es simplemente un modelo generalista, sino una herramienta que se apoya en una base de conocimiento jurídica estructurada y en criterios diseñados por profesionales del Derecho. En este sentido, la inteligencia artificial actúa como una capa de interpretación que permite localizar y estructurar la información relevante para cada consulta.

Para explicar el funcionamiento y los límites de estas herramientas, se utilizó un símil especialmente ilustrativo: la diferencia entre un estudiante recién graduado en Derecho y un abogado con años de experiencia profesional.

Un estudiante que acaba de terminar la carrera posee los conocimientos teóricos necesarios para identificar normas, conceptos jurídicos y principios generales. Sin embargo, todavía carece de la experiencia suficiente para interpretar situaciones complejas, valorar matices o anticipar las consecuencias prácticas de una decisión jurídica. Algo similar ocurre con muchas herramientas de inteligencia artificial: pueden localizar normas, identificar patrones y ofrecer respuestas estructuradas, pero su comprensión del contexto depende de la calidad de los datos y de la estructura del conocimiento con el que han sido entrenadas.

En cambio, el abogado experto no solo conoce la norma, sino también la práctica forense, la interpretación jurisprudencial y las estrategias procesales, elementos que solo se adquieren con la experiencia. Por ello, durante la presentación se subrayó que estas tecnologías no pretenden sustituir al profesional jurídico, sino actuar como un primer nivel de orientación, capaz de guiar al ciudadano y ayudarle a entender sus derechos antes de acudir a un especialista.

Precisamente por ello, el sistema está diseñado para detectar cuándo una situación requiere intervención profesional. En esos casos, la herramienta puede derivar al usuario a abogados especializados, cerrando así el círculo entre la tecnología y la práctica jurídica tradicional.

Otro de los puntos destacados fue el impacto que la inteligencia artificial está teniendo en el propio sector legal. Se señaló que la irrupción de herramientas como Chat GPT ha marcado un antes y un después en la relación entre tecnología y Derecho, impulsando el desarrollo de soluciones capaces de asistir a abogados en tareas como la redacción de documentos, la automatización de procesos o la búsqueda de información jurídica.

En este contexto, iniciativas como Álex AI representan una segunda ola de transformación tecnológica, orientada no tanto a los despachos profesionales como al acceso directo del ciudadano al conocimiento jurídico. Esta democratización de la información legal plantea nuevos retos, pero también abre la puerta a un sistema más accesible y comprensible para la sociedad.

La conclusión del encuentro fue clara: la inteligencia artificial no sustituirá al abogado, pero sí cambiará la manera en que los ciudadanos se relacionan con el Derecho. En ese nuevo ecosistema, herramientas como Álex AI pueden convertirse en el primer punto de contacto entre las personas y el sistema jurídico, actuando como un puente entre la complejidad normativa y la vida cotidiana.