«La abogacía será tecnológica, o no será»
El pasado martes 30 de junio se presentó en la sede del Consejo General de la Abogacía Española el libro «Desmitificando la Inteligencia Artificial: Un enfoque sencillo y práctico para los abogados», obra de la abogada Rocío Ramírez que forma parte de la colección “Derecho e Inteligencia Artificial de Lefebvre”. La autora, a la que tuvimos la oportunidad de entrevistar, fue acompañada de Juan Pujol, Presidente de Lefebvre, Salvador González Martín, Presidente del Consejo General de la Abogacía Española, y Moisés Barrio, director de la colección. Allí estuvimos y esta es la crónica de nuestro compañero Marcos Iglesias.
«La abogacía será tecnológica o no será«. Con esta contundente afirmación del presidente del Consejo General de la Abogacía Española, Salvador González, quedó resumido el espíritu de la presentación de Desmitificando la Inteligencia Artificial, el nuevo libro de la abogada Rocío Ramírez Torres, celebrado en la sede del Consejo General de la Abogacía Española.
El acto reunió a algunas de las voces más destacadas del ámbito jurídico y tecnológico. Junto a la autora participaron Salvador González, presidente del Consejo General de la Abogacía Española; Juan Pujol, presidente de Lefebvre; y Moisés Barrio Andrés, letrado del Consejo de Estado y uno de los mayores referentes en inteligencia artificial aplicada al Derecho.
Más que la presentación de un libro, el encuentro se convirtió en una reflexión sobre el presente y el futuro de la profesión jurídica en una era marcada por la irrupción de la inteligencia artificial.
La tecnología no sustituye la confianza
Durante su intervención, Salvador González quiso transmitir un mensaje de tranquilidad a los profesionales del Derecho. Aunque reconoció que la tecnología está transformando profundamente la práctica jurídica, recordó que existen valores que ninguna inteligencia artificial puede reemplazar.
«La tecnología no puede sustituir nunca la confianza del cliente», defendió, subrayando que el criterio profesional, la empatía y la responsabilidad siguen siendo elementos exclusivamente humanos.
En este sentido, insistió en que el verdadero desafío de la abogacía no consiste en competir contra la inteligencia artificial, sino en aprender a utilizarla sin renunciar a los principios esenciales de la profesión. El abogado, afirmó, debe ser quien valide, supervise y contraste cualquier resultado generado por estas herramientas.
Una obra para perder el miedo a la inteligencia artificial
El presidente de Lefebvre, Juan Pujol, presentó el libro como una obra eminentemente práctica, pensada para acercar la inteligencia artificial a quienes todavía observan esta tecnología con cierta incertidumbre.
Según explicó, Desmitificando la Inteligencia Artificial forma parte de una colección de manuales prácticos sobre IA. El primer volumen estuvo firmado por Moisés Barrio y esta nueva publicación continúa con el objetivo de ofrecer herramientas útiles para el ejercicio profesional.
Pujol rechazó los discursos catastrofistas sobre la desaparición de la profesión jurídica y recordó que, como señaló Reinhard Genzel, Premio Nobel de Física 2020, la inteligencia artificial no eliminará todos los empleos, sino que transformará la manera de trabajar.
A su juicio, la IA no está preparada para sustituir al abogado, sino para aumentar su productividad y liberar tiempo de aquellas tareas más repetitivas.
Moisés Barrio: «El problema no es la inteligencia artificial, sino el uso que hacemos de ella»
Uno de los momentos más esperados llegó con la intervención de Moisés Barrio Andrés, quien analizó los principales desafíos jurídicos derivados de la inteligencia artificial.
Barrio explicó que los grandes modelos de lenguaje presentan limitaciones inherentes, especialmente por la ambigüedad propia del lenguaje jurídico. Precisamente por ello insistió en que la supervisión humana resulta imprescindible.
«La inteligencia artificial puede generar alucinaciones», recordó, haciendo referencia a aquellas respuestas incorrectas que los modelos ofrecen con aparente seguridad.
Por ello defendió que el abogado debe aprender a formular buenos prompts, comprender las capacidades y limitaciones de estas herramientas y revisar siempre los resultados antes de incorporarlos a su trabajo profesional.
Lejos de entender la IA como una amenaza, Barrio la presentó como un potente instrumento de apoyo que puede incrementar la productividad del jurista, siempre que exista un control humano constante.
Comprender la inteligencia artificial para ejercer mejor la abogacía
La protagonista del acto, Rocío Ramírez Torres, explicó que el objetivo de Desmitificando la Inteligencia Artificial es precisamente combatir los mitos que todavía rodean a esta tecnología y ofrecer una guía clara para los profesionales del Derecho.
La autora defendió que la evolución de la inteligencia artificial es ya una realidad y que resulta inútil posponer su aprendizaje. En su opinión, el verdadero riesgo no es utilizar estas herramientas, sino desconocerlas mientras transforman el ejercicio profesional.
El libro combina explicaciones sencillas con ejemplos prácticos y casos reales que permiten comprender cómo integrar la IA en el despacho sin perder de vista los principios deontológicos de la profesión.
Ramírez recordó que muchas de las respuestas erróneas que ofrecen estos sistemas tienen su origen en instrucciones poco precisas. Por ello dedica parte de la obra a enseñar cómo formular correctamente los prompts, una habilidad que considera cada vez más relevante para los juristas.
Asimismo, insistió en que la inteligencia artificial puede aportar rapidez y eficiencia, pero nunca debe sustituir el criterio profesional del abogado. Delegar completamente el análisis jurídico en un algoritmo supondría renunciar a la esencia misma de la profesión.
Una profesión que cambia, pero mantiene su esencia
La presentación concluyó con una idea compartida por todos los participantes: la inteligencia artificial ha llegado para quedarse y transformará profundamente la forma de ejercer la abogacía.
Sin embargo, todos coincidieron en que la tecnología debe entenderse como un instrumento al servicio del profesional, nunca como un sustituto de su criterio, su ética o la confianza que deposita el cliente en él.
Desmitificando la Inteligencia Artificial invita precisamente a recorrer ese camino: comprender la tecnología, aprender a utilizarla con responsabilidad y demostrar que el futuro de la abogacía será, efectivamente, tecnológico, pero seguirá siendo profundamente humano.

Pudimos conversar brevemente con la autora una vez terminado el acto, poniendo en foco en tres ideas fuerza que compartió durante su intervención:
- la diferenciación entre IA generativa e IA ‘tradicional’
- el abogado será tecnológico o no será (que finalmente hemos elegido como titular de esta crónica)
- cómo impacta la IA en el secreto profesional
Pregunta: Has diferenciado en tu intervención entre la IA generativa y la IA ‘tradicional’, cuando tan importante es una como la otra. Están todas presentes, aunque una, claro, está en plan hype.
Respuesta: Es que cuando hablamos de inteligencia artificial es una categoría que engloba distintas subcategorías. Cuando hablamos de IA, sí que es cierto que con toda esta vorágine de la IA generativa, parece que IA es sinónimo o es similar a IA generativa, pero no es así. La IA es una categoría general y, digamos que por orden de evolución, encontramos primero el machine learning, que sigue siendo una herramienta esencial para muchas de las tareas que la IA quiere automatizar o puede ayudar a automatizar.
Luego tenemos el deep learning, que es ya un sistema mucho más avanzado. Tanto de machine learning como del deep learning vienen los famosos algoritmos, que ya desde hace años se vienen utilizando en Netflix o en Spotify. Los modelos de lenguaje como ChatGPT, Gemini, Claude son una evolución dentro de lo que es la categoría genérica de la IA. Esta diferenciación tiene que quedar clara para que el abogado entienda que la IA generativa sirve para generar contenido, pero las otras ramas de la IA son muy útiles para otras tareas que no requieran generar. Y es esencial que entendamos esa diferencia.
Otra idea de fuerza que además compartes con Salvador González, Presidente de Abogacía Española, es que el abogado será tecnológico o no será. ¿Qué supone eso para un abogado senior, al que igual le ha pillado todo esto con el pie cambiado, y sobre todo para el abogado joven?
El abogado de hoy en día no puede pretender seguir prestando sus servicios jurídicos de la misma manera que hace hace cinco años. ¿Por qué? Porque principalmente las herramientas con las que ahora contamos no las teníamos en aquel momento. Por lo tanto, no se puede pretender trabajar todavía con herramientas más básicas o sin contar con una estructura de datos. El libro explica lo que es una estructura de datos, que básicamente es que la información esté organizada.
Y por eso el abogado será tecnológico o se quedará desfasado. Es como el abogado que sigue escribiendo las demandas en máquina de escribir con papel de calco. Pues obviamente, hoy por hoy, un abogado que siga ejerciendo así y prestando sus servicios así tendrá alcance a poca clientela.
Y otra idea en la que tú pones mucho énfasis desde hace algún tiempo y de la que no se habla lo suficiente, es cómo impacta el secreto profesional. Que está muy bien hablar de la privacidad, por supuesto, pero el secreto profesional es crucial.
Por supuesto. La abogacía se debe a un código deontológico. Cuando juramos ser abogados, cuando nos colegiamos, principalmente juramos que vamos a ejercer nuestra profesión bajo las normas deontológicas a las que nos debemos. Y entre ellas está el secreto profesional. Cuando doy formaciones o charlas es habitual que me pregunten qué hago para anonimizar los datos. Y siempre les digo que lo único que les preocupa son los datos personales. ¿Qué pasa con el secreto profesional? Si tú estás subiendo un informe médico de tu cliente, pero con un nombre ficticio, al fin y al cabo, el contenido de ese informe, que es una información especialmente sensible, lo estás compartiendo igual, independientemente de que aparezca el nombre o no. Por lo tanto, eso es otro de los elementos que debemos tener en cuenta cuando usamos un modelo genérico de IA, que utilizan la información que se les comparte para entregar sus modelos, compartir información de nuestros clientes. El secreto profesional es un derecho que asiste a cada uno de los clientes que tenemos que preservar.
Marcos Iglesias