Inteligencia artificial y abogacía: hacia un nuevo modelo de generación de valor
Disfrutamos mucho la mesa redonda “El coste real de implantar IA: de recortar minutos a crear valor”, organizada por The Valley Business & Tech School, y en la que participaron como ponentes María Pardo de Vera, Sara Molina y Teresa Pereyra, moderadas por Rocío Ramírez Torres. Este acto sirvió además como presentación del Curso IA para Abogados, impartido por The Valley y que dirige Rocío Ramírez.
En el marco del evento “El coste real de implantar IA: de recortar minutos a crear valor”, organizado por The Valley Business & Tech School, y en el que participaron como ponentes María M. Pardo de Vera (Ceca Magán Abogados), Sara Molina Pérez Tomé (Pérez-Llorca), Teresa Pereyra (Écija) y Rocío Ramírez Torres (Wolters Kluwer Legal Software), se abordó una cuestión que atraviesa actualmente al sector legal: la distancia entre la adopción tecnológica y la generación real de valor. Lejos de centrarse en una visión instrumental de la inteligencia artificial, los distintos ponentes coincidieron en señalar que el verdadero impacto de esta tecnología no reside en la mera optimización de tareas, sino en la transformación profunda de los modelos de prestación de servicios jurídicos.
Durante la sesión se puso de relieve que el coste de implantación de la inteligencia artificial no puede reducirse a una cuestión económica o de licencias, frecuentemente estimadas en cifras asumibles por profesional, sino que debe entenderse en un sentido mucho más amplio, vinculado al tiempo de adopción, a la necesidad de formación continua y, especialmente, al cambio cultural que exige dentro de las organizaciones. En este sentido, se insistió en que la tecnología constituye únicamente una parte del proceso, siendo el rediseño organizativo y operativo el verdadero desafío.
Asimismo, se evidenció una tendencia generalizada en el sector a identificar la implementación de la inteligencia artificial con mejoras de eficiencia, centradas en la reducción de tiempos de redacción, revisión o análisis documental. Sin embargo, esta aproximación fue objeto de crítica, al considerarse insuficiente para generar ventajas competitivas sostenibles. La automatización de procesos existentes, sin una revisión estructural de los mismos, conduce a mejoras marginales que no alteran la propuesta de valor ofrecida al cliente.
En este contexto, se destacó que la inteligencia artificial no debe ser concebida como una herramienta adicional dentro del ecosistema tecnológico del despacho, sino como un elemento transformador que obliga a replantear tanto los procesos internos como el propio rol del profesional jurídico. Ello implica transitar desde modelos tradicionales, basados en la acumulación de horas y tareas, hacia esquemas orientados a la generación de valor, donde la intervención humana se focaliza en el análisis, la estrategia y la toma de decisiones.
Otro de los aspectos abordados fue la relevancia de los datos como elemento crítico para el correcto funcionamiento de estas tecnologías. Se puso de manifiesto que, en muchos casos, la información disponible en los despachos se encuentra desestructurada o dispersa, lo que limita considerablemente el potencial de la inteligencia artificial. En consecuencia, la calidad, organización y gobernanza de los datos se erigen como condiciones necesarias para una implantación efectiva.
Igualmente, se subrayó que las principales barreras a la adopción no son de carácter técnico, sino humano. La resistencia al cambio, la falta de capacitación y la escasa implicación de los equipos constituyen factores determinantes en el éxito o fracaso de estos procesos. De ahí la necesidad de abordar la implantación de la inteligencia artificial desde una perspectiva integral, que contemple no solo la dimensión tecnológica, sino también la organizativa y cultural.
Finalmente, se insistió en la necesidad de abandonar métricas tradicionales basadas exclusivamente en la eficiencia temporal, para avanzar hacia modelos de evaluación centrados en el valor aportado al cliente. Este cambio de enfoque permite identificar nuevas oportunidades de servicio, mejorar la calidad del asesoramiento y reducir riesgos, configurando así una propuesta jurídica más alineada con las demandas actuales del mercado.
En definitiva, la jornada permitió constatar que la verdadera aportación de la inteligencia artificial al sector legal no reside en hacer más rápido lo que ya se venía haciendo, sino en posibilitar nuevas formas de trabajo que redefinan el concepto mismo de valor en la práctica jurídica.
Marcos Iglesias