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Hackathon AI x Justice: cuando la tecnología se pone al servicio de la Justicia

El autor del post  Marcos Iglesias Marcos Iglesias
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Hace unos días se celebró en la sede que Aticco Lab tiene en Pª Castellana (y que por cierto es el cuartel general en Madrid del Global LegalTech Hub) el AI x Justice, un hackathon protagonizado por estudiantes de diversas universidades y auspiciado por Microsoft que, durante una jornada intensa, convirtió las ideas en prototipos y las preguntas en soluciones. Nuestro compañero Marcos Iglesias estuvo allí y en esta crónica comparte sus impresiones.

Madrid amaneció el pasado 14 de abril con una energía distinta. No era un día cualquiera: estudiantes de Derecho de distintas universidades de la capital se reunían con un objetivo común: repensar el acceso a la justicia a través de la inteligencia artificial. Así arrancaba AI x Justice, un hackathon auspiciado por Microsoft que convirtió durante una jornada intensa las ideas en prototipos y las preguntas en soluciones.

Pero detrás del evento había una convicción mucho más profunda. AI x Justice nació con la voluntad de crear un espacio donde juristas, estudiantes, tecnólogos y profesionales de perfiles diversos pudieran sentarse juntos a explorar cómo funciona hoy el sistema judicial y cómo podría evolucionar en el futuro, entendiendo la inteligencia artificial no como un fin en sí mismo, sino como una herramienta de apoyo al servicio de una justicia más accesible, eficiente y humana.

Desde primera hora, el ambiente ya dejaba entrever lo que vendría después. Equipos multidisciplinares trabajaban sobre retos inspirados en problemas muy reales de la práctica jurídica y judicial. Porque aquí no se trataba solo de saber Derecho: se trataba de pensar el Derecho de otra manera.

Un método claro: empatizar antes de innovar

Lejos de la improvisación, el hackathon seguía una metodología cuidadosamente diseñada. Tal y como reflejaba el manual entregado a los participantes, la jornada estaba estructurada en distintas fases: comprensión del problema, investigación, ideación, prototipado y presentación final.

La consigna era clara: “nada de soluciones antes de las 12:50”. Primero, entender. Después, crear.

Durante la mañana, los equipos trabajaron en identificar stakeholders, analizar datos y realizar entrevistas para construir una visión profunda del reto elegido. El enfoque respondía a una idea central del evento: poner a las personas en el centro y diseñar soluciones pensadas desde el uso real, no desde la tecnología por la tecnología.

Los retos planteados no eran menores: sistemas de Online Dispute Resolution, herramientas de IA para detectar deepfakes en procesos judiciales, asistentes virtuales de atención al ciudadano o soluciones para optimizar la gestión de recursos en la Administración de Justicia. Problemas complejos, con impacto directo en la experiencia de quienes interactúan diariamente con el sistema judicial.

IA y justicia: innovación sí, pero desde la responsabilidad

Uno de los pilares fundamentales de AI x Justice fue, desde el primer momento, el uso ético, legal y responsable de la inteligencia artificial. Más allá del componente tecnológico, el hackathon se convirtió también en un espacio de reflexión sobre garantías, derechos fundamentales, seguridad jurídica y responsabilidad.

La conversación sobre inteligencia artificial aplicada a la justicia no puede producirse al margen del conocimiento jurídico. Precisamente por eso, muchas de las discusiones mantenidas durante la jornada giraron en torno a los límites y riesgos asociados al uso de estas tecnologías: sesgos algorítmicos, transparencia, protección de datos o supervisión humana en la toma de decisiones.

En un contexto de transformación acelerada, el mensaje era claro: la modernización del sistema judicial solo puede construirse desde el rigor, el interés público y el respeto al Estado de Derecho.

Mentores: referentes del legaltech en acción

Uno de los grandes valores del evento fue, sin duda, el equipo de mentores. Nombres de referencia dentro del ecosistema legaltech acompañaron a los participantes durante toda la jornada.

Entre ellos, Susana Bokobo, co-directora de la Clínica Jurídica de la Universidad Europea de Madrid; Josep Maria Fernández Comas, director de Derecho Práctico Media; Manuel Asenjo Ayllón, CIO de ECIJA; y Beatriz Navarro, product manager en Aranzadi LA LEY.

Su papel no era dar respuestas cerradas, sino formular las preguntas adecuadas, ayudar a enfocar los problemas y acompañar a los equipos en un entorno marcado por la presión del tiempo y la intensidad creativa.

De la ideación al prototipo

Tras la fase de análisis, llegó el momento de idear. Post-its, dinámicas de brainstorming y pizarras llenas de conceptos marcaron la transición desde la comprensión del problema hacia la construcción de soluciones concretas.

En pocas horas, los equipos debían transformar ideas en prototipos tangibles: flujos de trabajo, demostraciones funcionales o herramientas aplicables al ámbito judicial. La inteligencia artificial generativa y distintas herramientas tecnológicas de Microsoft actuaron como aliadas del proceso creativo, siempre subordinadas al verdadero objetivo: resolver necesidades reales del sistema de justicia.

El foco no estaba tanto en la competición como en el aprendizaje, la colaboración y la búsqueda de soluciones útiles. Iterar, probar, corregir y mejorar formaba parte esencial de la experiencia.

El momento decisivo: el pitch

A las seis de la tarde, la tensión se palpaba en el ambiente. Cada equipo disponía de apenas cinco minutos para defender su propuesta ante un jurado compuesto por figuras clave del sector jurídico y tecnológico.

El jurado (en la imagen inferior) estaba integrado por Albert Ferré, CEO de Global Legal Tech Hub; Sara Molina Pérez-Tomé, copresidenta de la sección de innovación del ICAM; Moisés Barrio, letrado del Consejo de Estado; y Nitza Agrait, responsable legal en Microsoft.

Los criterios de evaluación iban mucho más allá de la innovación tecnológica: se valoraba la comprensión real del problema, el impacto potencial sobre el acceso a la justicia, el uso justificado de la inteligencia artificial y la claridad en la presentación.

Porque en justicia, una buena idea solo tiene valor si resulta útil, viable y comprensible para quienes van a utilizarla.

Mucho más que un hackathon

Cuando el jurado se retiró a deliberar, la presión dio paso a las conversaciones, al intercambio de contactos y a las reflexiones compartidas. El cóctel final confirmó algo que había estado presente durante toda la jornada: AI x Justice había conseguido crear comunidad.

El proyecto forma parte, además, de una iniciativa internacional más amplia, con ediciones locales en distintos países europeos y una clara vocación de colaboración entre universidades, despachos, empresas tecnológicas y organismos vinculados al ecosistema jurídico.

Y quizá ahí reside una de las principales conclusiones del evento: existe una enorme motivación por parte de las nuevas generaciones para implicarse en la transformación del sistema judicial, siempre que se les proporcionen el espacio, las herramientas y la confianza necesarias para hacerlo.

Más allá de los prototipos presentados, el mayor aprendizaje estuvo en la actitud de los participantes: capacidad crítica, sensibilidad hacia los límites legales y éticos, enfoque centrado en el usuario y voluntad real de construir soluciones con impacto.

Porque AI x Justice no fue solo un hackathon. Fue una demostración de que la inteligencia artificial puede convertirse en una palanca relevante para apoyar la modernización de la justicia, siempre que su desarrollo se impulse desde la responsabilidad, el rigor jurídico y el compromiso con el interés público.

Y también una certeza compartida al final de la jornada: el futuro del legaltech ya no es una promesa lejana. Está en marcha.