El abogado del futuro no desaparece, se redefine
El Notarity Legal Innovation Day Madrid reunió a destacados profesionales del ecosistema legaltech para analizar cómo la tecnología (y en particular la inteligencia artificial) está transformando el ejercicio de la abogacía. Lejos de discursos catastrofistas, la jornada dejó una idea clara: el cambio no implica sustitución, sino una profunda reconfiguración del rol del abogado.
Del junior al socio: la abogacía ante una reconversión estructural
La mesa “Del junior al socio: cómo adaptarse en el ámbito legaltech desde la perspectiva del abogado” centró el debate en el impacto real de la inteligencia artificial sobre la carrera profesional jurídica.
Participaron Noemí Brito, Daniel Marrodán y Javier del Álamo, bajo la moderación de Josep María Fernández Comas.

El mensaje fue contundente: no se trata de destrucción de empleo, sino de reconversión del modelo profesional. La inteligencia artificial se integra como una herramienta estratégica dentro de las firmas, obligando a rediseñar tanto la formación como las estructuras de trabajo.
En este contexto, el papel del abogado junior adquiere una nueva dimensión. Ya no se espera de él únicamente ejecución técnica, sino capacidad crítica, dominio de herramientas tecnológicas y aportación de valor desde etapas tempranas. Como subrayaron los ponentes, los perfiles junior (nativos digitales) están especialmente bien posicionados para liderar este cambio si reciben la formación adecuada.
Entre las ideas clave destacadas:
- El talento junior sigue siendo imprescindible, pero sus funciones deben evolucionar hacia tareas de mayor valor añadido.
- La inteligencia artificial exige aprendizajes más rápidos y transversales, combinando derecho, tecnología y pensamiento estratégico.
- Persisten competencias humanas insustituibles —como el criterio jurídico o la visión estratégica— que refuerzan el papel del abogado frente a la automatización.
Especialmente relevante fue la reflexión sobre el cliente: cada vez más informado y con acceso a herramientas de IA, ya es capaz de generar aproximaciones iniciales, lo que incrementa la demanda de abogados especializados para validar, corregir y aportar profundidad jurídica.
Como cierre de la sesión, los ponentes quisieron dejar una idea clara al público asistente, a modo de síntesis del debate y de los retos que enfrenta la profesión jurídica en el contexto de la transformación digital: “La figura del abogado no desaparece, evoluciona: el reto es formar talento capaz de generar valor con la tecnología”, una reflexión formulada por Noemí Brito y que contó con el beneplácito del resto de ponentes, Daniel Marrodán y Javier del Álamo, dejando como mensaje final la necesidad de abordar el cambio desde la formación, la adaptación y la apuesta decidida por el talento.
De la estrategia a la operación: el reto de la madurez digital
En la mesa “Madurez digital en el sector jurídico: de la estrategia a la operación”, con la participación de Blanca Bardín y Raquel García González, bajo la moderación de Sara Molina, se abordaron las dificultades estructurales de la transformación digital en el sector.

Frente a otros ámbitos como el sanitario, donde la adopción tecnológica ha sido más natural, el sector jurídico ha mostrado mayores resistencias. No obstante, la inteligencia artificial se consolida como palanca clave para ordenar el conocimiento jurídico y optimizar procesos.
Entre los principales retos identificados:
- Falta de herramientas adaptadas al sector: si una tecnología no es ágil (más de dos clics), el abogado no la adopta.
- Problemas de interoperabilidad, costes y cultura organizativa, que varían según el tamaño de las organizaciones.
- Dependencia de modelos tecnológicos externos, lo que refuerza la necesidad de gestionar y explotar adecuadamente los datos propios como elemento diferencial.
También se puso de relieve la singularidad del ecosistema legal: muchas soluciones legaltech provienen del common law, mientras que su aplicación en sistemas de civil law requiere adaptación.
Universidad, talento y futuro: una transformación pendiente
Ambas mesas coincidieron en un punto crítico: la formación jurídica no está evolucionando al ritmo que exige el mercado.
Se insistió en la necesidad de:
- Incorporar asignaturas de legaltech e inteligencia artificial en los planes de estudio.
- Formar previamente al profesorado para integrar tecnología y derecho de forma efectiva.
- Apostar por metodologías más prácticas y conectadas con la realidad profesional.
España, según se apuntó, muestra un notable optimismo en la adopción de la inteligencia artificial, aunque convive con cierto escepticismo. En cualquier caso, el consenso es claro: el futuro del derecho será necesariamente tecnológico, pero seguirá siendo profundamente humano.
Marcos Iglesias