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AI Lawcraft: el hackathon que acerca la revolución legal a las aulas

El autor del post  Marcos Iglesias Marcos Iglesias
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Madrid se convirtió esta semana en el epicentro de la innovación jurídica con la celebración de AI Lawcraft Spain, el primer hackathon legaltech organizado en una universidad española. El encuentro, celebrado en el campus de la Universidad UNIE, reunió durante tres jornadas a estudiantes de distintas disciplinas y procedencias académicas de toda España para afrontar un reto común: imaginar cómo la inteligencia artificial puede transformar el ejercicio del Derecho y la gestión de la Justicia.

La iniciativa, impulsada por UNIE Universidad, con el respaldo de una empresa especializada en innovación jurídica como la legaltech neerlandesa Saga, marcó un hito en el ecosistema universitario español al abrir sus puertas no solo a estudiantes de Derecho, sino también a perfiles tecnológicos, empresariales y multidisciplinares. El objetivo era claro: demostrar que el futuro del sector legal no se construirá únicamente desde los despachos tradicionales, sino desde equipos híbridos capaces de unir tecnología, negocio y conocimiento jurídico.

Durante los días 22, 23 y 24 de abril, el campus de UNIE acogió sesiones de formación, mentorías, trabajo colaborativo y presentaciones finales ante jurado. La programación arrancó con una bienvenida institucional a cargo de Susana Checa y Karol Valencia, seguida de una formación especializada sobre las herramientas y posibilidades de Saga. Posteriormente, los participantes fueron distribuidos en equipos combinando perfiles legales, tecnológicos y estratégicos.

La segunda jornada estuvo centrada en el trabajo intensivo de los grupos junto a mentores especializados, quienes guiaron a los participantes en el diseño de soluciones aplicadas a problemas reales del ecosistema jurídico. Finalmente, el tercer día culminó con los pitches finales, donde los equipos defendieron sus propuestas ante el jurado antes de la deliberación y la entrega de premios.

Cinco equipos lucharon por hacerse con un premio especialmente atractivo para cualquier apasionado del legaltech: acceso a algunos de los eventos jurídicos y tecnológicos más prestigiosos de España y del panorama internacional (incluyendo encuentros especializados en Estonia, uno de los países europeos más avanzados en digitalización administrativa), además de licencias gratuitas de la plataforma Saga durante seis meses y distintos cheques regalo.

Lejos de presentar ideas futuristas desconectadas de la realidad, los participantes pusieron el foco en algunos de los problemas más cotidianos y urgentes del sector jurídico: la burocracia, la gestión documental, la extranjería, los plazos administrativos o la automatización de tareas repetitivas.

El Grupo 1 presentó Ley Mask, una herramienta basada en inteligencia artificial diseñada para acompañar al abogado en tiempo real durante la tramitación de asuntos jurídicos. El proyecto partía de una realidad conocida en los despachos: formularios confusos, cargas administrativas excesivas y errores que terminan derivando en procedimientos judiciales. La solución propuesta automatizaba documentos, guiaba cada paso del proceso y controlaba plazos, permitiendo que el profesional pudiera centrarse en la estrategia del caso. Sus integrantes insistieron en una idea repetida a lo largo del hackathon: la IA no viene a sustituir al abogado, sino a potenciar su trabajo.

El Grupo 2 orientó su propuesta hacia la gestión administrativa y los procedimientos de nacionalidad y extranjería. Bajo la premisa de que “España no es un lugar de paso, sino de acogida”, plantearon una solución apoyada en SAGA para preparar expedientes completos, trazables y ordenados antes de llegar al funcionario responsable. La herramienta detectaría documentación faltante y enviaría avisos automáticos a los interesados, reduciendo retrasos y mejorando la eficiencia administrativa.

Por su parte, el Grupo 3 presentó VisaFlow AI, una aplicación especializada en extranjería orientada a automatizar workflows jurídicos reales dentro de despachos profesionales. El equipo explicó que gran parte del tiempo de trabajo de los abogados se pierde en tareas repetitivas derivadas del elevado flujo de clientes. Su solución integraba checklists automatizados, análisis de riesgo y síntesis ejecutivas internas para el profesional, todo ello dentro de un entorno cerrado y protegido desde la perspectiva de la protección de datos.

El Grupo 4 apostó por una propuesta de fuerte impacto social: un formulario basado en Saga para agilizar los criterios derivados del nuevo decreto de extranjería. El proyecto nació, según explicaron sus integrantes, con vocación altruista para ayudar inicialmente a familias extranjeras vinculadas a la universidad, aunque la intención futura sería trasladar el modelo a despachos de abogados y organizaciones especializadas.

Finalmente, el Grupo 5 presentó Legal Duo, una herramienta especializada en due diligence, automatización y protección de datos, incorporando además un buscador normativo pensado para reducir significativamente la carga de trabajo de los juristas. Su propuesta giró en torno a tres conceptos esenciales: especialización, plasticidad y escalabilidad. Como subrayaron durante su intervención, “Legal Duo no propone reemplazar al jurista, sino hacerlo más poderoso”.

Más allá de la competición y de los dos equipos ganadores, Legal Duo y VisaFlow AI, AI Lawcraft Spain dejó una sensación compartida entre asistentes, mentores y organizadores: la inteligencia artificial ya no es una cuestión teórica dentro del Derecho, sino una herramienta que la nueva generación jurídica está preparada para incorporar con naturalidad.

En un sector históricamente asociado a la tradición y a la resistencia al cambio, el hackathon celebrado en UNIE evidenció que la innovación legal ya no pertenece únicamente a grandes firmas o compañías tecnológicas. También nace en las universidades, en equipos multidisciplinares y en estudiantes que entienden que el Derecho del futuro deberá ser necesariamente más eficiente, accesible y tecnológico.

Porque si algo quedó claro tras estos tres días de competición, mentorías y creatividad jurídica, es que la generación zoomer no viene a observar la transformación del Derecho desde la grada: viene a liderarla más pronto que tarde.