Análisis

11ª Jornada DiliTrust: «El abogado que desarrolle habilidades digitales estratégicas y operativas tiene un plus»

El autor del post  Josep Mª Fernández Josep Mª Fernández
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Hace unos días DiliTrust, software de gestión corporativa de ámbito internacional, celebró su 11ª Jornada en ARCO, la Feria de arte contemporáneo que tiene lugar en IFEMA. Como sabéis, estas Jornadas, todo un must en los eventos innovadores del ecosistema legaltech, se basan en combinar magistralmente una experiencia cultural con la tecnología e innovación legales, una apuesta realmente enriquecedora. En esta ocasión tuvo como invitada especial a Anna Marra: suya es la idea que adorna el titular de esta crónica.

Hace unos días DiliTrust, software de gestión corporativa de ámbito internacional, celebró su 11ª Jornada en ARCO, la Feria de arte contemporáneo que tiene lugar en IFEMA. Como sabéis, estas Jornadas, todo un must en los eventos innovadores del ecosistema legaltech, se basan en combinar magistralmente una experiencia cultural con la tecnología e innovación legales, una apuesta realmente enriquecedora. Y lo digo con conocimiento de causa porque volví a estar allí, en esta sesión que llevó por título “Más allá de la digitalización: la evolución del perfil del abogado corporativo”, y que tuvo como invitada especial a Anna Marra.

Este debate puso un foco en las personas (algo obligado, teniendo en cuenta la presencia de Anna como experta), y se abrió con una idea clave: la tecnología ha transformado las asesorías jurídicas de empresa y la abogacía in house ha desarrollado nuevas habilidades y competencias, lo que nos lleva a la conclusión siguiente: la tendencia de que perfiles multidisciplinares formen parte de los equipos legales.

Como decía, asistí por segunda vez a la cita que propone esta legaltech, y con esa perspectiva de conocer el sentido y objetivos de esta iniciativa, he llegado a la conclusión, sin pretender ser sensacionalista, que una Jornada DiliTrust, más que un evento, es casi una terapia. Una terapia sin enfermos ni pacientes, sólo con profesionales corporativos en plena transformación. Me explico.

Pensad en un grupo de profesionales de la abogacía in house, la mayoría de ellos con funciones que entrañan mucha responsabilidad. Llega el viernes, se olvidan por un momento de su agenda y disfrutan de una visita a la Feria ARCO (o al Museo Thyssen anteriormente). En ese momento, resetean su mente para, a continuación, participar en un almuerzo junto a otros colegas con similares problemas, inquietudes y aspiraciones. Da igual que la asesoría jurídica tenga cinco o cincuenta miembros: se establece un diálogo inter pares realmente transparente, honesto y fructífero, donde la escucha activa es protagonista. Un debate de tanto alcance que no debo ni quiero contar todo lo que se dijo en ese foro: lo que pasa en la Jornada DiliTrust, se queda en la Jornada DiliTrust.

Eso sí, a continuación comparto lo que quisieron contarnos sobre las ideas fuerza que nos parecieron más relevantes de esta sesión grandes profesionales que formaron parte de la Jornada como Teresa Jambrina, Directora Corporate Legal & AI Governance en NTT Data; Alicia Buisan, Abogada IT & Project Manager GDPR en Santa Lucía Seguros; Estrella Pardo, Secretaria general en Grupo Oesía; Paloma Luciáñez, Directora de Alianzas y experta legal para España y Latam en DiliTrust; y, por supuesto, Anna Marra.

(Anna Marra, Trainer & Consultant in Legal Project Manager and Process Improvement)

Gestión del cambio e innovación. ¿Por dónde empezamos?

“Empezamos por el calendario. Aprendes a reservarte un slot de tiempo todas las semanas para dedicarte a la innovación”, asegura Anna Marra. Y sigue afirmando que “la innovación es un proyecto y requiere de recurso de tiempo, en primer lugar, y luego, por supuesto, humanos y económicos. Y en cuanto a la planificación, cada hora invertida en planificación son probablemente 5 horas menos de ejecución, porque nos permite evitar el reworking, las ineficiencias y los errores. Lo cual redunda no solo en más tiempo, sino en más costes. Así que la no planificación tiene un precio alto”.

Alicia Buisan considera que “con la rapidez con la que avanza la tecnología, debemos invertir tiempo y recursos en la innovación, garantizando una gestión del cambio. Por ello, es necesario que este trabajo se haga con una perspectiva top-down, dentro de las organizaciones: esto permitirá mayor agilidad y celeridad en el proceso del cambio”. Y a continuación aterriza un poco más su idea indicando que “si queremos invertir en innovación y establecer una planificación sobre la misma, es importante tener en cuenta la cadena de valor de nuestras compañías, esto te permitirá definir prioridades y procesos a automatizar para lograr un efecto palanca más importante”. abu

Paloma Luciáñez abunda en la línea de sus colegas aseverando que “es fundamental contar con un roadmap claro que guíe el proceso y permita abordar la transformación con una mentalidad a largo plazo. La innovación y la gestión del cambio no generan resultados inmediatos, ya que su éxito depende de la adaptación de las personas y la cultura organizacional”. Atentos a lo que comenta a continuación: “Uno de los mayores desafíos en el sector legal es que la tecnología avanza más rápido que las personas. Por ello, la clave está en integrar la innovación desde el ADN del proyecto, involucrando a todos los actores desde el principio y asegurando que haya un propósito claro detrás de la transformación”. Paloma pone el foco en si estamos resolviendo una necesidad y qué beneficios aporta. Porque la innovación siempre debe tener un sentido. Y comparte, una vez clara la necesidad, el proceso que hay que seguir para definir en la ejecución del proyecto:

  1. Análisis del estado actual
  2. Identificación de stakeholders
  3. Definición de objetivos y KPIs
  4. Planificación de la implementación
  5. Ejecución y seguimiento

Teresa Jambrina, por su lado, considera importante que “para iniciar la gestión del cambio y la innovación en una asesoría jurídica, es esencial realizar un diagnóstico interno que identifique áreas de mejora y oportunidades. Con esta información, se puede desarrollar un plan estratégico que incluya la gestión del cambio, la formación del equipo, la adopción de nuevas tecnologías y la promoción de un ambiente creativo y colaborativo. Es crucial involucrar a todos los miembros del equipo desde el inicio, asegurando que comprendan la visión y los beneficios del cambio para la organización y para ellos mismos.

Y Estrella Pardo, al igual que Teresa, es partidaria del principio clásico ‘Conócete a ti mismo’ proponiendo que “hay que dar un paso previo consistente en ordenar lo que se tiene en la propia asesoría jurídica para poder aplicar la tecnología sobre ella. Por ejemplo, una de las cosas que estamos haciendo es ordenar todo lo relacionado con los poderes, para saber cuáles están en vigor y cuáles no, de manera que se pueda utilizar la IA para ver las facultados de todos aquellos que están apoderados”.

Formación continua y adopción de hábitos tecnológicos. ¿Es recomendable conocer, probar y evaluar herramientas legaltech?

Alicia Buisan nos dice que “no sé podrá garantizar una correcta gestión del cambio sobre los hábitos empresariales, si no hay una formación continua que permita identificar puntos de dolor y necesidades internas y frente a ello, posible soluciones tecnológicas, operativas, regulatorias…. Todo ello con el fin de garantizar un correcto funcionamiento y agilidad en el día a día. Por ello, ser conocedor de las debilidades internas y de las herramientas legaltech del mercado, es un paso necesario para implantar la automatización interna y reducir los puntos de dolor”.

(Alicia Buisan, Abogada IT & Project Manager GDPR en Santa Lucía Seguros)

Por su parte, Teresa Jambrina explica que “definitivamente, la formación continua es esencial en el entorno jurídico actual. La adopción de hábitos tecnológicos no solo mejora la eficiencia, sino que también permite a los abogados mantenerse actualizados con las tendencias del sector. Conocer, probar y evaluar herramientas legaltech es crucial, ya que estas pueden optimizar procesos, mejorar la gestión de casos y ofrecer un mejor servicio al cliente”. Y enriquece su idea sugiriendo el doble propósito que debe seguir la formación continua de los abogados: i) actualización en esta materia para interpretar y entender mejor la normativa actual y ii) para maximizar el beneficio que estas herramientas ofrecen en la práctica legal.

En la misma línea anterior, Paloma Luciáñez cree que “hoy en día, tanto los despachos de abogados como los departamentos jurídicos deben incorporar la tecnología en el núcleo de su modelo de negocio. Esto va más allá de simplemente contar con herramientas tecnológicas; se trata de integrarlas de manera estratégica para transformar la eficiencia en la prestación de servicios”. Y seguidamente incide en algo en lo que coincidimos: “Una habilidad esencial es la de conocer, probar y evaluar las herramientas legaltech. Esto permite identificar qué soluciones aportan valor real, optimizan procesos, mejoran la gestión de recursos y facilitan la escalabilidad de los servicios”.

Estrella Pardo es más realista e interpreta que “la adopción de hábitos tecnológicos es fundamenta y al principio puede costar, pero una vez te has adaptado a lo tecnológico las cosas son más rápidas, más ordenadas, más seguras y con mayor trazabilidad. También es importante probar diversas herramientas legaltech para saber cuál es la que mejor se adapta tanto a tu forma de trabajar como a lo que tienes en el departamento”.

Anna Marra, fiel a su estilo humanista, opina que “es la habilidad de la curiosidad, que debería estar en el mejor ADN. Diría que va a ser una habilidad core de la profesión, porque en un entorno legal cada vez más digitalizado, conocer, probar y evaluar herramientas legaltech no es solo una ventaja, sino una necesidad”.

Gestión de riesgos y oportunidades: ¿Debe prevalecer la velocidad en la implementación y el uso de la tecnología antes que el acompañamiento normativo?

En este tema se produce una coincidencia casi general orientada a la idea de un equilibrio. Por ejemplo, Teresa Jambrina nos dice que “en la gestión de riesgos y oportunidades, es fundamental encontrar un equilibrio entre la velocidad de implementación y el acompañamiento normativo. Si bien la rapidez puede ofrecer ventajas competitivas, es esencial que cualquier cambio tecnológico se realice dentro del marco legal y ético correspondiente”

Y en la misma dirección, Estrella Pardo comenta que “hay que ser precavidos. La velocidad en la implementación no debe primar sobre la seguridad jurídica. Hay que saber encontrar el equilibrio”.

(Estrella Pardo, Secretaria general en Grupo Oesía)

Alicia Buisan abunda en esta idea confirmando que “deberían ir a la par, no podemos correr en una implementación tecnológica, sin una buena base, que sea disponer de una correcta metodología de riesgos. Eso permitirá obtener unos resultados óptimos y seguros, aportando valores reales a la compañía y reducir un riesgo inherente a un riesgo residual. Por lo que, si deseamos tener herramientas internas, de uso compartido, debemos disponer de unos cimientos consolidados normativos, que nos garanticen unos resultados fiables y no falsos positivos”.

“Mientras que una adopción ágil de la tecnología puede generar ventajas competitivas, es imprescindible que se realice con una metodología de riesgos adecuada que garantice resultados óptimos y seguros”, aclara Paloma Luciáñez. “Si bien la innovación debe impulsarse de manera constante, el cumplimiento normativo no puede ser un freno innecesario, sino una base sólida que permita minimizar riesgos y asegurar la fiabilidad de las herramientas utilizadas. La clave está en adoptar una visión estratégica que integre ambos aspectos, evitando tanto la parálisis por regulación como la implementación acelerada sin control”.

“El mayor riesgo, dice Zuckenberg, es no correr ningún riesgo”, comparte Anna Marra. Y a continuación le da un poco más de osadía a su declaración manifestando que “en la gestión de riesgos y oportunidades con la tecnología, debe de haber una búsqueda continua de la innovación y la velocidad en la implementación, aunque siempre con una visión estratégica que integre el cumplimiento normativo. Puede que en algunos casos prevalezca la necesidad del cumplimiento normativo, pero no puede ser una excusa fácil para frenar el avance”.

¿Un abogado que no tiene incorporada una parte de tecnología es un abogado menos valioso para su empresa?

“Un día escuché a Anna Marra decir que ‘un buen abogado sin el uso de la tecnología es como Harry Potter sin su varita de saúco’, y no puedo estar más de acuerdo”, declara Paloma. “En el entorno actual, la tecnología no es un complemento opcional, sino una herramienta esencial para potenciar el trabajo jurídico y aportar mayor valor a la empresa”. Y no deja de agitar su varita mágica sosteniendo que “el abogado del siglo XXI solo podrá hacer «magia» si domina la tecnología de manera estratégica. Para ello, la formación continua y el desarrollo de Tech Skills son fundamentales, no solo para manejar herramientas específicas como Leya o Harvey, sino para comprender cómo la tecnología puede apalancar el modelo de negocio y transformar la prestación de servicios legales”.

(Paloma Luciáñez, a la izquierda de la imagen, Directora Alianzas España y Latam en DiliTrust. A su lado, Anna Marra y Sara Molina)

Por ‘alusiones’, Anna Marra explica que “un abogado sin tecnología es como un mago sin varita: puede seguir haciendo trucos, pero sin encanto, sin rapidez y con mucho más esfuerzo. Las habilidades digitales son el conjunto de conocimientos, competencias y actitudes que permiten a una persona interactuar de manera efectiva con la tecnología, adaptarse a entornos digitales y aprovechar herramientas tecnológicas para resolver problemas, comunicarse, aprender y trabajar. El abogado que tenga habilidades digitales estratégicas y operativas evidentemente tiene un plus. Es un Talento Legal+”.

Alicia Buisan cree que “será un profesional con menos potencial en sus resultados frente a otros. Las tecnologías con conocimiento de uso, pueden ser una herramienta muy potente en el día a día. Por lo tanto, si no sé dedica tiempo para formarse, el riesgo será que a futuro obtendrás resultados menos cualitativos frente a otros profesionales, que si disponen de esas competencias en el mercado”.

“Puede resultar un mensaje muy duro pero la respuesta es que sí. En el contexto actual, un abogado que no incorpora tecnología en su práctica puede ser percibido como menos valioso por estar menos actualizado”, asevera tajante Teresa Jambrina. “La tecnología no solo mejora la eficiencia y la productividad, sino que también permite a los abogados ofrecer un servicio más ágil y adaptado a las necesidades de los clientes. La capacidad de utilizar herramientas tecnológicas, junto con las competencias digitales, se han convertido en una competencia esencial en el ejercicio del derecho, y aquellos que no se adapten corren el riesgo de quedarse atrás en un mercado cada vez más competitivo”.

Y Estrella Pardo confirma la línea general manifestando que “en cierto modo, sí. Entiendo que desde el punto de vista del conocimiento jurídico puedes ser muy válido, pero la verdad es que puedes ser bastante menos eficaz si no se incorpora la forma de hacer las cosas en la empresa desde el punto de vista tecnológico”. Y se agradece el ejemplo con que ilustra su idea: “En la gestión del tiempo serías menos solvente que el resto de compañeros que usan tecnología”.

La necesidad de tener un mindset de negocio en la abogacía in house (y la habilidad para transmitirlo con datos)

Estrella Pardo es clara y directa:Sin duda, Si una asesoría jurídica de empresa quiere incorporarse a las decisiones estratégicas de la compañía es fundamental la mentalidad de negocio”.

“Efectivamente, los abogados deben adoptar un mindset de negocio que les permita entender el contexto en el que operan”, confirma Teresa Jambrina. E inmediatamente pone en la diana la comunicación: “Contar una historia respaldada por datos de valor no solo ayuda a comunicar de manera efectiva los argumentos legales, sino que también permite a los abogados demostrar el impacto de su trabajo en términos de resultados y beneficios para los clientes. Esta habilidad es cada vez más valorada en el sector, ya que los clientes buscan no solo asesoría legal, sino también un enfoque estratégico que contribuya a sus objetivos comerciales”.

Según Alicia Buisan, “es muy difícil poder obtener un buen resultado del trabajo, sin conocer el core de tu negocio, lo que conlleva, poder disponer de datos de valor sobre el mismo, permitiendo así reflejar la diferencia entre un negocio u otro. Sí no sé dispone de unos datos de calidad y que aporten valor al negocio, la solución final nunca será la correcta u óptima para el negocio”.

(Teresa Jambrina, Directora Corporate Legal & AI Governance en NTT Data)

Y Paloma Luciáñez enfatiza en la doble vertiente de la cuestión que abordamos, afirmando que “los abogados hoy deben desarrollar un mindset de negocio que les permita no solo comprender, sino también contar una historia respaldada por datos de valor. Esto significa que la capacidad de interpretar e integrar información cuantitativa en la narrativa legal se ha vuelto esencial para conectar con clientes y tomar decisiones estratégicas”. También lanza un aviso para navegantes, en este caso a las firmas legales: “Es imprescindible que los despachos de abogados reconozcan esta necesidad y adapten su modelo de negocio. Al orientarse hacia el negocio, podrán ofrecer servicios de forma diferente, integrando la tecnología y el análisis de datos en la práctica diaria. Este cambio de mindset es crucial para responder a las demandas actuales del mercado y para posicionarse como actores innovadores en un entorno legal cada vez más competitivo”.

Para terminar, Anna Marra saca su lado más pragmático para evidenciar que “la venta es parte fundamental de la profesión, no solo en despachos, sino en asesorías jurídicas. Si no hay venta, no hay percepción del valor. Y si no se ve tu valor, se te percibe como un centro de coste o como un obstáculo. El storytelling del dato es fundamental: hay que tener datos y hay que contar la historia detrás del dato”.

Esta idea nos parece un fantástico colofón para la crónica de un evento, como habéis visto, muy especial, mágico y casi terapéutico.