ENATIC Joven analiza con Federico Bueno de Mata los retos de la inteligencia artificial en la Justicia
La nueva edición de “Café con…” abordó la justicia predictiva, el perfilado de jueces, los sesgos algorítmicos, la prueba electrónica y el papel que debe ocupar la inteligencia artificial en el funcionamiento de los tribunales. La sesión contó con Federico Bueno de Mata, Vicerrector de Transferencia, Innovación y Emprendimiento y Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad de Salamanca.
La Comisión Joven de ENATIC celebró el pasado 14 de septiembre una nueva edición de “Café con…”, dedicada a analizar el impacto de la inteligencia artificial en la Justicia y los retos que su incorporación plantea para jueces, abogados, universidades y demás operadores jurídicos.
La sesión contó con Federico Bueno de Mata, Vicerrector de Transferencia, Innovación y Emprendimiento y Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad de Salamanca, cuya trayectoria académica se desarrolla en la intersección entre Derecho y tecnología, especialmente en ámbitos como la prueba electrónica, la inteligencia artificial, la LegalTech y la transformación digital de la Justicia.
La conversación fue presentada y conducida por María Sánchez Besga, vicepresidenta de la Comisión ENATIC Joven, y se articuló en torno a algunas de las cuestiones que están ganando relevancia a medida que los sistemas de inteligencia artificial se incorporan a la práctica jurídica y al funcionamiento de las instituciones judiciales.
Uno de los primeros ejes abordados fue la diferencia entre utilizar datos jurisprudenciales para anticipar tendencias y construir perfiles predictivos sobre los propios jueces. Bueno de Mata señaló que el análisis de jurisprudencia puede ofrecer información útil sobre corrientes y criterios judiciales, pero advirtió de los riesgos que supone avanzar hacia modelos capaces de perfilar a un magistrado a partir de datos personales, ideológicos o de comportamiento.
Este escenario, según explicó, plantea cuestiones que trascienden la protección de datos y afectan directamente a principios como la independencia judicial y las garantías procesales.
La sesión también analizó hasta qué punto una sentencia pública puede utilizarse libremente para construir bases de datos o entrenar sistemas de inteligencia artificial. En este ámbito, Bueno de Mata puso el foco en la necesidad de atender no solo al carácter público o privado de la información, sino también a su naturaleza, finalidad y sensibilidad.
La trazabilidad de los datos aparece así como uno de los principales desafíos. Conocer qué información se ha utilizado para entrenar un sistema, cómo ha sido seleccionada y bajo qué criterios puede resultar determinante cuando las conclusiones generadas por una herramienta de IA tienen consecuencias en el ámbito judicial.
Otro de los temas centrales fue la relación entre auxilio y sustitución. Aunque el marco jurídico parte de que la inteligencia artificial debe actuar como herramienta de apoyo y no sustituir la función jurisdiccional, durante la conversación se planteó que esta frontera puede resultar cada vez más difícil de delimitar en la práctica.
El uso recurrente de sistemas de IA puede modificar la propia metodología de trabajo de los profesionales: no solo ayudando a revisar una decisión ya construida, sino interviniendo en la primera aproximación a un caso, en la organización de la información o en la formulación de posibles estrategias.
En este contexto, la supervisión humana no puede entenderse únicamente como una validación final del resultado. La capacidad crítica del profesional y la posibilidad de comprender cómo se ha llegado a una determinada conclusión adquieren una importancia creciente.
La prueba electrónica ocupó también una parte relevante de la conversación. Bueno de Mata recordó que la evolución tecnológica ha ampliado considerablemente la complejidad de las evidencias que llegan a los procedimientos judiciales. A los documentos digitales tradicionales se suman ahora contenidos sintéticos o generados mediante inteligencia artificial, lo que plantea nuevas preguntas sobre autenticidad, integridad, metadatos, trazabilidad y valoración probatoria.
Este cambio obliga a reflexionar no solo sobre qué debe entenderse por prueba electrónica, sino también sobre si los actuales instrumentos procesales son suficientes para afrontar una realidad en la que cada vez resulta más difícil distinguir entre contenido humano y contenido generado por máquinas.
La conversación concluyó con una reflexión sobre las competencias que necesitarán los futuros profesionales del Derecho. Para Bueno de Mata, saber utilizar y evaluar críticamente sistemas de inteligencia artificial tenderá a convertirse en una competencia básica, más que en una especialización reservada a determinados perfiles.
Esta transformación implica también a las universidades y a los programas de formación jurídica, que deberán evolucionar desde modelos muy centrados en la adquisición de conocimientos hacia otros capaces de desarrollar criterio, capacidad de análisis, competencias digitales y una comprensión crítica de las herramientas tecnológicas.
La sesión dejó así una cuestión de fondo para la comunidad jurídica: la transformación digital de la Justicia no depende únicamente de incorporar nuevas herramientas, sino de definir qué papel queremos que desempeñen, qué límites deben respetar y qué garantías deben mantenerse cuando la tecnología interviene en procesos directamente relacionados con derechos fundamentales y tutela judicial efectiva.
Con esta nueva edición de “Café con…”, la Comisión Joven de ENATIC continúa impulsando espacios de conversación, actualización y conocimiento compartido sobre los principales desafíos del Derecho Digital, promoviendo una aproximación rigurosa, práctica y responsable a la incorporación de la tecnología en el ámbito jurídico.
Sobre “Café con…”
“Café con…” es una iniciativa de la Comisión Joven de ENATIC orientada a acercar a la comunidad conversaciones pausadas con profesionales y expertos que están contribuyendo a definir el presente y el futuro del Derecho Digital. Cada sesión combina una entrevista inicial con un espacio abierto de diálogo y participación.