Actualidad

Carlos Guerrero, cofundador de Prudencia.ai: «La transformación tecnológica de la abogacía no puede ser únicamente cosa de los grandes Colegios y de los grandes despachos»

El autor del post  Redacción Redacción
- de lectura

Prudencia.ai ha lanzado un programa para acercar la IA jurídica a los Colegios de la Abogacía de toda España, priorizando inicialmente a los Colegios pequeños y medianos para reforzar su posicionamiento como plataforma de IA para abogados autónomos, despachos, empresas y Administraciones Públicas. Su cofundador, el abogado Carlos Guerrero, nos da más detalles sobre esta iniciativa.

Prudencia.ai, plataforma española de inteligencia artificial jurídica, pone en marcha un programa nacional de patrocinios y colaboración con Colegios de Abogados y Colegios de la Abogacía de toda España, con especial atención en su primera fase a los Colegios pequeños y medianos.

La iniciativa busca contribuir a que el acceso a las nuevas herramientas de IA jurídica llegue al conjunto de la profesión, independientemente del tamaño del despacho, los recursos tecnológicos disponibles o el lugar desde el que se ejerce.

La inteligencia artificial está transformando la forma de trabajar de los profesionales del Derecho, pero su adopción no avanza al mismo ritmo en todo el sector. Mientras los grandes despachos y organizaciones suelen disponer de mayores presupuestos tecnológicos y equipos especializados, miles de abogados desarrollan su actividad de forma individual o en pequeños despachos.

Precisamente por ello, Prudencia.ai quiere comenzar este programa prestando especial atención a aquellos Colegios que cuentan con menos recursos para impulsar iniciativas propias de innovación y transformación digital. El objetivo es contribuir a que los profesionales puedan conocer y aprovechar las posibilidades de la IA aplicada al Derecho sin que el acceso a estas tecnologías dependa del tamaño de su organización.

La compañía considera que la tecnología puede convertirse en un elemento democratizador para la profesión. Un abogado que ejerce individualmente puede utilizar hoy herramientas de inteligencia artificial para investigar cuestiones jurídicas, analizar documentación, trabajar con normativa, localizar jurisprudencia o preparar un asunto con capacidades que hasta hace pocos años requerían muchos más recursos.

El nuevo programa permitirá establecer diferentes fórmulas de colaboración entre Prudencia.ai y los Colegios, incluyendo el patrocinio de jornadas y congresos, encuentros profesionales, webinars, actividades formativas, sesiones de divulgación sobre inteligencia artificial, iniciativas de innovación jurídica y proyectos relacionados con la transformación tecnológica de la abogacía.

La colaboración no busca limitarse a una presencia de marca en un evento. Prudencia.ai quiere estar más cerca de los profesionales, conocer sus necesidades y colaborar con los Colegios en la difusión de un uso práctico, responsable y riguroso de la inteligencia artificial aplicada al Derecho.

Cada colaboración podrá adaptarse a las características y necesidades del Colegio y de sus colegiados, tanto a través de actividades ya previstas como mediante la creación conjunta de nuevas iniciativas.

El lanzamiento del programa se enmarca además en una nueva etapa en el posicionamiento de Prudencia.ai como plataforma transversal de inteligencia artificial para el sector legal. La compañía trabaja para dar respuesta a las diferentes realidades en las que actualmente se desarrolla el trabajo jurídico: abogados autónomos y pequeños despachos, firmas profesionales, departamentos jurídicos de empresas y equipos jurídicos de las Administraciones Públicas.

Investigación jurídica, búsqueda y análisis de jurisprudencia, consulta de normativa, análisis documental y generación de conocimiento son algunos de los ámbitos en los que la inteligencia artificial puede ayudar a los profesionales a aumentar su capacidad de trabajo y mejorar sus procesos.

Prudencia.ai quiere convertirse así en una plataforma capaz de adaptarse a diferentes organizaciones y formas de ejercer el Derecho, desde un abogado que trabaja solo hasta una organización con decenas o cientos de profesionales.

Aunque el programa estará abierto a Colegios de Abogados y Colegios de la Abogacía de toda España, la compañía quiere prestar especial atención durante esta primera fase a los Colegios pequeños y medianos.

No se trata únicamente de estar presente en los grandes eventos jurídicos de Madrid, Barcelona u otras grandes ciudades, sino también de llegar al abogado de una pequeña ciudad, al despacho de pocos profesionales o al Colegio que no dispone de los mismos recursos que las grandes organizaciones para impulsar iniciativas tecnológicas.

La transformación de la abogacía no puede quedarse únicamente en los grandes despachos. Los Colegios pueden desempeñar un papel fundamental para acercar la innovación a los profesionales y facilitar que conozcan las nuevas herramientas disponibles.

La expansión de la inteligencia artificial generativa en el ámbito jurídico abre nuevas posibilidades, pero también plantea cuestiones relacionadas con el rigor jurídico, la confidencialidad, la trazabilidad de las fuentes, la formación y el uso responsable de estas tecnologías.

En este contexto, Prudencia.ai considera que los Colegios tienen una posición privilegiada para facilitar que los profesionales conozcan estas herramientas, comprendan sus posibilidades y puedan valorar cómo incorporarlas a su ejercicio diario.

El objetivo a medio plazo es construir una red de colaboración con Colegios de la Abogacía de toda España que permita compartir conocimiento, experiencias y casos de uso reales en torno a la inteligencia artificial aplicada al Derecho.

Los Colegios interesados podrán trasladar a Prudencia.ai propuestas de patrocinio de actividades ya previstas o plantear conjuntamente nuevas iniciativas relacionadas con IA jurídica, innovación legal y transformación tecnológica. Cada propuesta será estudiada individualmente para encontrar fórmulas de colaboración que aporten un beneficio real a los colegiados.

La transformación tecnológica del sector legal no se producirá únicamente dentro de las grandes firmas. También llegará a los pequeños despachos, a los abogados autónomos, a los departamentos jurídicos de empresas y a las Administraciones Públicas.

Con este programa, Prudencia.ai quiere contribuir a que la inteligencia artificial jurídica esté al alcance de todos los profesionales que trabajan con el Derecho, desde los Colegios con miles de colegiados hasta aquellos que representan a comunidades profesionales más pequeñas.

«La transformación tecnológica de la abogacía no puede ser únicamente cosa de los grandes Colegios de la Abogacía y de los grandes despachos»

Carlos Guerrero (en la imagen), abogado y cofundador de Prudencia.ai, comparte más detalles de esta iniciativa respondiendo a nuestras preguntas.

Pregunta. ¿Por qué ponéis tanto foco en los despachos medianos y pequeños, más allá de que este tipo de firmas sean las más numerosas en el mercado de servicios legales?

Respuesta. Porque creemos que la inteligencia artificial puede tener un efecto especialmente transformador en este segmento. Durante muchos años, una parte importante de la tecnología jurídica más avanzada ha estado fundamentalmente al alcance de las grandes firmas, que disponían de presupuesto, equipos de innovación y recursos para implantarla. La IA cambia esa ecuación.

Hoy un abogado autónomo o un despacho de cinco, diez o veinte profesionales puede acceder a capacidades de investigación, análisis documental, jurisprudencia, redacción o automatización que hasta hace muy poco exigían muchos más recursos. Para nosotros eso supone una cierta democratización tecnológica de la profesión.

Además, los despachos pequeños y medianos tienen una característica muy interesante: cuando una herramienta realmente les aporta valor, su capacidad de adopción puede ser extraordinariamente rápida. No tienen que atravesar necesariamente procesos de implantación de meses para empezar a utilizar una nueva tecnología. Por eso nuestro reto es que la experiencia sea muy sencilla y que la tecnología se adapte a su forma de trabajar, y no al revés.

El programa de colaboración y patrocinio con Colegios y asociaciones profesionales nace también de esa idea. Queremos estar cerca de estos abogados, ayudar a financiar actividades, formación, jornadas o iniciativas de sus organizaciones y contribuir a que el acceso a la innovación no dependa del tamaño del despacho o de estar situado en una gran ciudad.

¿Qué argumentos tiene Prudencia.ai para interesar a la abogacía in house o a los servicios legales de las administraciones públicas?

De hecho, ya tenemos numerosos clientes de ambos perfiles, tanto departamentos jurídicos de empresas como Administraciones Públicas, y estamos aprendiendo mucho de cómo utilizan la inteligencia artificial en su trabajo diario.

Hay una idea que se repite: no buscan necesariamente herramientas enormes y complejas. Buscan soluciones ágiles, con una experiencia de usuario muy sencilla, pero al mismo tiempo con un elevado nivel de especialización jurídica.

Un departamento jurídico no necesita simplemente un chatbot que redacte textos. Necesita una herramienta que entienda cómo trabaja. Que pueda ayudar a analizar documentación, investigar cuestiones jurídicas, trabajar con normativa y jurisprudencia, organizar conocimiento y, cada vez más, ejecutar procesos completos mediante workflows especializados.

Ahí creemos que Prudencia tiene una propuesta especialmente interesante. Estamos evolucionando desde el concepto de asistente jurídico hacia un verdadero entorno de trabajo con IA, donde conviven investigación jurídica, documentación, expedientes, conocimiento interno, herramientas especializadas y workflows.

Y esto es especialmente importante en organizaciones. La siguiente etapa de la IA jurídica no consiste únicamente en conseguir una buena respuesta a una pregunta, sino en integrarse en los procesos reales de trabajo de los equipos jurídicos.

No todos los Colegios de la Abogacía apuestan con la misma firmeza por la innovación legal. ¿Cuál es la idea más potente que vais a plantearles para que sigan este camino?

Que la inteligencia artificial no debería aumentar la distancia entre abogados, sino reducirla.

Es comprensible que existan velocidades diferentes. Hay Colegios con más recursos, equipos específicos y una agenda de innovación muy desarrollada, mientras que otros, especialmente los pequeños y medianos, tienen capacidades mucho más limitadas. Precisamente por eso hemos lanzado este programa.

No queremos acercarnos a los Colegios únicamente para hablarles de Prudencia. Queremos colaborar con ellos y destinar recursos a iniciativas que consideren importantes para sus colegiados. Podemos financiar o patrocinar jornadas, congresos, encuentros, formación u otras actividades, incluso aunque no estén directamente relacionadas con inteligencia artificial, y a partir de esa relación construir conjuntamente iniciativas para acercar la tecnología a sus abogados.

Nuestra propuesta es sencilla: la transformación tecnológica de la abogacía no puede ser únicamente cosa de los grandes despachos y de los grandes Colegios. Un abogado que ejerce solo en una ciudad pequeña debe tener la posibilidad de acceder a las mismas capacidades tecnológicas que un profesional de una gran firma.

¿Por qué los Colegios tienen que ver a Prudencia.ai como un partner?

Porque queremos construir una relación que vaya bastante más allá de ser proveedores de software.

Los Colegios conocen mejor que nadie las necesidades de sus abogados y nosotros conocemos cada vez mejor cómo aplicar la inteligencia artificial al trabajo jurídico. Si juntamos ambas cosas pueden surgir iniciativas muy interesantes.

Un Colegio puede decirnos qué problemas está detectando entre sus colegiados, qué ámbitos necesitan más formación o qué actividades quiere impulsar, y nosotros podemos aportar tecnología, conocimiento, formación y también financiación mediante nuestro programa de patrocinios.

Podemos colaborar en jornadas, webinars, formación práctica, iniciativas de innovación, acceso a tecnología o proyectos específicos. No queremos imponer un modelo cerrado de colaboración porque probablemente cada Colegio tenga necesidades diferentes.

Además, hay otro aspecto que consideramos importante: escuchar. Los Colegios pueden ayudarnos a entender cómo está cambiando realmente la profesión y qué necesita el abogado en su día a día. Esa información también nos permite construir una Prudencia mejor.

Queremos que exista una relación de doble dirección: nosotros acercamos tecnología y recursos a la profesión y la profesión nos ayuda a construir mejor tecnología jurídica.

Los Colegios son un pilar en la transformación de la abogacía, pero antes están las Facultades de Derecho. ¿Habéis pensado ya en el acceso a las universidades?

Sí, y probablemente sea nuestro próximo gran reto.

Hasta ahora nuestro foco principal ha estado en construir producto y conseguir que Prudencia sea útil para profesionales que ya ejercen: abogados, despachos, departamentos jurídicos de empresas y Administraciones Públicas. Pero creemos que la siguiente frontera está claramente en las universidades.

Los estudiantes que hoy empiezan Derecho van a ejercer en un entorno profesional completamente diferente al que existía hace apenas cinco años. Por eso pensamos que la universidad no debería limitarse a enseñarles qué es la inteligencia artificial o cómo hacer prompting. El reto es mucho más profundo: enseñarles a trabajar jurídicamente en un mundo en el que la IA forma parte del proceso intelectual y profesional.

Eso implica aprender a investigar con IA, contrastar fuentes, detectar errores, trabajar con grandes cantidades de documentación, construir razonamientos jurídicos apoyándose en tecnología y, sobre todo, entender qué tareas deben delegarse a una máquina y cuáles requieren necesariamente criterio humano.

Nos interesa mucho abrir esa conversación con Facultades de Derecho, profesores y universidades. No solo para facilitar acceso a Prudencia, sino para explorar nuevos modelos de formación y de colaboración.

Si los Colegios son fundamentales para acompañar la transformación de los abogados que ejercen hoy, las universidades tienen una responsabilidad todavía mayor: preparar a los abogados que ejercerán mañana. Y ese es un ámbito en el que queremos estar muy presentes.