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Analizamos Privacy AI Studio, ganadora en los Premios Protección de Datos de la AEPD, por su enfoque de gobernanza y privacidad para el uso seguro de IA en Latam

El autor del post  David Regairaz David Regairaz
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David Regairaz, abogado especialista en protección de datos e inteligencia artificial, analiza en este artículo la plataforma on-premise de privacidad Privacy AI Studio, ganadora en los Premios Protección de Datos 2025 de la Agencia Española de Protección de Datos, como puedes ver en la imagen, con Marina Díaz, líder del área de comunicación de Puzzle AI, la startup argentina que desarrolló la plataforma, recibiendo el galardón de manos Lorenzo Cotino y Francisco Pérez Bes. También consiguió en 2026 el primer puesto en Ciberseguridad de los premios LatamDigital. Y un detalle en absoluto menor: ha sido diseñada por el IALAB de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

La propuesta no ha pasado desapercibida en el ecosistema legaltech iberoamericano. Privacy AI Studio resultó ganadora en los Premios Protección de Datos 2025 de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), en reconocimiento a su enfoque de gobernanza y privacidad para el uso seguro de inteligencia artificial generativa en la región. A ese reconocimiento se sumó, ya en 2026, el primer puesto en la categoría Ciberseguridad de los premios LatamDigital, además de un reconocimiento en Colombia a través de Interlat.

En cuanto a resultados operativos, la propia plataforma reporta -sobre la base de pruebas piloto internas- una reducción del 80% en el tiempo dedicado a tareas de anonimización y una velocidad hasta 30 veces superior frente al proceso manual de transcripción. A esto se suma un dato que conecta directamente con la propuesta de valor central de la herramienta: el 100% de las interacciones con IA quedan registradas y son auditables.

El problema que resuelve Privacy AI Studio

Cada vez que un abogado pega un expediente en ChatGPT para resumirlo o trabajar sobre él, cada vez que un departamento de RRHH sube un legajo a una IA pública para analizarlo, o cada vez que un funcionario judicial usa una herramienta externa para transcribir una audiencia, ocurre lo mismo: esos datos salen de la organización. Sin control, sin registro y, en la mayoría de los casos, sin que nadie lo sepa.

Este fenómeno tiene nombre propio: Shadow AI, el uso informal y no gobernado de inteligencia artificial dentro de una organización. Y es, según señalan desde Puzzle AI, mucho más habitual de lo que cualquier responsable de compliance o de seguridad de la información querría admitir.

Para dar respuesta a ese problema nace Privacy AI Studio, una plataforma on-premise diseñada por el IALAB de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y desarrollada por Puzzle AI, pensada específicamente para organizaciones que manejan información sensible a diario como lo son el poder judicial, los organismos públicos, despachos de abogados, departamentos de compliance y áreas de recursos humanos.

(David Regairaz, autor del artículo, es abogado especialista en protección de datos e inteligencia artificial)

El problema de fondo: usar IA sin saber qué pasa con los datos

El atractivo de la IA generativa es evidente para cualquier profesional del derecho debido a que acelera la lectura de expedientes, agiliza la redacción de informes, resume horas de audiencias en minutos, entre otras funciones de importancia. El problema no es la tecnología en sí, sino la falta de control sobre el trayecto que recorren los datos antes, durante y después de ser procesados.

Privacy AI Studio identifica tres riesgos concretos que enfrenta cualquier organización que adopta IA sin gobernanza.

  • La fuga invisible de información: cuando alguien copia un contrato, un expediente o una historia clínica en una IA pública, ese contenido puede quedar almacenado, ser revisado por terceros o incluso utilizarse para entrenar modelos, sin que la organización tenga forma de saberlo ni de impedirlo.
  • El riesgo normativo: normativas como la Ley 25.326 argentina o el RGPD europeo exigen poder demostrar cómo se tratan los datos personales y que su tratamiento se haga garantizando su confidencialidad. El uso informal de herramientas de IA no permite acreditar ese cumplimiento y puede tratarse de una cesión de datos no autorizada, con las consecuencias legales y reputacionales que eso conlleva.
  • La ausencia de control y auditoría: sin trazabilidad, resulta imposible saber quién envió qué información, cuándo lo hizo y con qué herramienta. Y sin esa visibilidad, ninguna organización puede demostrar responsabilidad ante un cliente, un regulador o sus propios equipos internos.

Un flujo pensado para proteger primero, procesar después

La propuesta de Privacy AI Studio se apoya en la premisa siguiente: primero se protege la información, después se procesa con inteligencia artificial, y cada paso del proceso queda registrado. Para lograrlo, la plataforma combina tres módulos que trabajan en secuencia.

Módulo 1: anonimización de documentos

Uno de los módulos para abordar la privacidad que se incorpora es el de la anonimización. La plataforma soporta documentos en formato PDF, Word (.docx), ODT e imágenes en JPG o PNG, detecta y agrupa automáticamente datos personales o sensibles dentro de ellos mediante un motor de IA no generativa combinado con patrones específicos configurables por proyecto.

El proceso sigue una secuencia de validación clara. En primer lugar, se configura el catálogo de entidades que se desea anonimizar (por ejemplo, nombres, documentos de identidad, domicilios, teléfonos, fechas u otra información que la organización determine como objetivo).

Luego, el documento se carga en la plataforma mediante arrastre o selección de archivo. A partir de esa carga, el sistema detecta posibles entidades confidenciales y las presenta para revisión del usuario, quien puede verificar, corregir, incluir o excluir detecciones antes de aprobar el resultado. La plataforma permite comparar el documento original con sus versiones anonimizada y ofuscada, lo que facilita el control previo. Solo después de esa validación humana el documento queda en condiciones de ser exportado.

Ese paso de validación humana no es un detalle menor: constituye uno de los pilares sobre los que se construye la propuesta de la herramienta. El sistema no decide de manera autónoma ni produce un resultado final sin intervención humana.

Cada documento anonimizado debe ser revisado, corregido si corresponde y aprobado por una persona usuaria antes de cualquier exportación, ya sea en PDF preservando el formato original, en PDF sin etiquetas, en Word o como diccionario de anonimización reutilizable para proyectos similares.

(Documento original sin anonimizar subido a Privacy AI Studio: los datos son simulados)

(Documento anterior anonimizado en Privacy AI Studio)

Módulo 2: transcripción de audio y video

El segundo módulo resuelve un problema clásico del trabajo legal: la transcripción de audiencias, entrevistas o reuniones. A diferencia de los servicios de transcripción basados en la nube, este proceso ocurre de forma cien por cien local ya que el audio no sale de la infraestructura de la organización, ni para procesarse ni para almacenarse.

La herramienta incorpora diarización automática, es decir, identifica y separa a los distintos hablantes de una grabación, permitiendo renombrarlos, unir segmentos o reasignar intervenciones con un clic. A esto se suma un mapa de calor de confianza que colorea cada palabra transcripta según el grado de certeza del modelo -verde para alta confianza, amarillo para media, rojo para baja-, lo que permite al usuario humano concentrar su revisión exactamente donde más se necesita.

La sincronización entre texto y audio es inmediata: al hacer clic sobre cualquier fragmento transcripto, el reproductor salta automáticamente al instante exacto de la grabación. Y la exportación admite marcas de tiempo, una funcionalidad especialmente relevante en contextos judiciales donde resulta necesario acreditar cada intervención con precisión. El módulo es compatible con formatos MP3, MP4, WAV, M4A, FLAC, OGG y WMV.

Módulo 3: IA generativa dentro de un entorno controlado

Otro módulo que hace a la privacidad en las organizaciones es el de uso de IA generativa dentro de un entorno controlado. La plataforma permite habilitar el procesamiento con modelos de lenguaje, pero bajo condiciones definidas por la propia organización.

En este esquema, no es el usuario individual quien decide libremente cómo, cuándo y con qué modelo procesar información institucional. Es la organización la que configura qué proyectos pueden utilizar IA generativa, qué documentos pueden ser procesados, qué modelos o proveedores quedan habilitados, cuáles son las condiciones de uso y qué controles deben aplicarse. Además, cada interacción queda registrada para fines de trazabilidad, recuperación y auditoría.

El asistente conversacional permite consultar, resumir, analizar o extraer información de documentos directamente dentro de la plataforma y sin necesidad de descargarlos ni salir del entorno institucional.

Adicionalmente ofrece un catálogo de “prompts-clic”: acciones preconfiguradas que estandarizan el uso de IA dentro de la institución, de modo que una instrucción previamente validada pueda ejecutarse sobre el documento activo con un solo clic, sin depender de la pericia individual de cada usuario para redactar prompts.

Un aspecto especialmente relevante para las organizaciones es que Privacy AI Studio no queda atado a un único proveedor de modelos de lenguaje. La plataforma puede conectarse vía API con distintos proveedores (como ChatGPT, Claude, Gemini, Mistral, etc.) o modelos locales, lo que permite cambiar de proveedor sin reemplazar la plataforma. Esto aporta flexibilidad técnica, reduce riesgos de dependencia tecnológica y permite escalar el uso bajo esquemas de pago por consumo real de API, en lugar de multiplicar licencias individuales por usuario.

¿Qué hay detrás de la UX-UI?

A nivel técnico, la anonimización se apoya en un motor híbrido que combina procesamiento de lenguaje natural, reglas de detección y agrupamiento configurables por proyecto para darle. .

Por último, pero no menos importante, la plataforma cuenta con respaldo académico: fue diseñada por el IALAB de la Facultad de Derecho de la UBA, lo que se traduce en un enfoque pensado desde y para el entorno jurídico, no adaptado a posteriori desde una lógica genérica de software empresarial.

¿Para quién está pensada?

Privacy AI Studio apunta a sectores donde la confidencialidad de la información no es negociable.

En el poder judicial, permite anonimizar documentos de expedientes y transcribir audiencias con identificación automática de hablantes y exportación con marcas de tiempo.

En organismos públicos, posibilita el procesamiento seguro de documentación confidencial con trazabilidad completa y cumplimiento de la normativa de protección de datos vigente.

En buffets jurídicos, protege la información de los clientes antes de que cualquier herramienta de IA entre en contacto con ella, manteniendo el control sobre qué información llega efectivamente a los modelos.

Y en áreas de recursos humanos y compliance corporativo, permite procesar legajos, contratos y documentación regulatoria sin exponer datos de empleados ni vulnerar las políticas internas de privacidad de la organización.

De la decisión a la implementación

El despliegue de la plataforma sigue tres etapas acompañadas por el equipo técnico de Puzzle AI.

  • La primera es la implementación: instalación local en el entorno del organismo, sin dependencia de servicios externos, con coordinación de la puesta en marcha y configuración inicial de proyectos, roles y entidades a anonimizar.
  • La segunda es la capacitación: un proceso de onboarding tanto para administradores como para usuarios finales, con configuración de motores, patrones y prompts adaptados al contexto específico de cada organización.
  • La tercera es el soporte, que incluye un mes de acompañamiento técnico sin costo para la adopción de la herramienta, resolver incidencias iniciales, y la configuración a medida según las necesidades de cada cliente.

Consideraciones finales

En definitiva, Privacy AI Studio no propone renunciar a los beneficios de la inteligencia artificial generativa, sino incorporarla bajo condiciones que la propia organización pueda definir, demostrar y auditar neutralizando el riesgo silencioso del Shadow AI y dando la posibilidad de acreditar el cumplimiento normativo gracias a su dinámica trazable y explicable.