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Albi R. Jaramillo (Garrigues): «La tecnología está desbordando en todos los sectores de la sociedad y el Derecho no es una excepción»

El autor del post  Macarena Hortal Macarena Hortal
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Albi Rodríguez Jaramillo es coordinador del Observatorio Legaltech Garrigues-ICADE. El pasado 23 de abril, fue el encargado de abrir la jornada “Nuevos horizontes de la prueba digital: prevención en compliance y defensa en el proceso penal” en el Comillas Conecta Lab. El evento, organizado por el Observatorio Legaltech Garrigues-ICADE, exploró el creciente papel de la prueba digital tanto en el ámbito penal como en el corporativo. En un contexto donde la cooperación judicial está cada vez más digitalizada y transfronteriza.

¿Qué le motivó a dedicarse a esa intersección entre Derecho y tecnología? ¿Y entre la abogacía y lo académico?

Desde los inicios de mi carrera como abogado, he tenido mucho interés por los temas tecnológicos. En concreto, desde los años 90, por la propiedad intelectual. En aquel momento, los conceptos de transferencia tecnológica y la experiencia de los países asiáticos eran una gran referencia en América.

Como operador de la industria microfinanciera en países en desarrollo, propuse para 2010 la creación de una corte arbitral de baja cuantía bajo un modelo tecnológico. Luego, derivó en una plataforma online de resolución de conflictos (ODR) en Perú: LAUDOX durante 2016.

Además, conocer sobre servicios de confianza, firma digital y criptografía me facilitó la comprensión de Bitcoin en 2014-2015. Así, en 2017, pude adentrarme en temas de blockchain y criptoactivos. Me permitió entender la brecha de los marcos regulatorios de la nueva realidad a través de legalblock, una comunidad global de abogados interesados en esta tecnología y su regulación.

En 2022, Moisés Menéndez, codirector del Observatorio Legaltech Garrigues-ICADE, me invitó a colaborar en la coordinación de esta iniciativa.  Asimismo, otros proyectos educativos como CFTE en Londres o GLTH me han permitido seguir en este camino. Además de apoyar y difundir las iniciativas legaltech que se desarrollan desde g-digital de Garrigues con los abogados y oficinas de Latam.

¿Cómo se originó el Observatorio Legaltech Garrigues-ICADE y qué perspectivas de futuro tiene?

Se creó en 2020, fruto de la colaboración entre el despacho de abogados Garrigues y la Facultad de Derecho de Comillas ICADE, a través de su Centro de Innovación del Derecho (CID-ICADE).

Responde a la necesidad de analizar, estudiar y difundir el impacto de la tecnología en el ámbito jurídico. Por un lado, desde la perspectiva de la transformación de los servicios legales; por otro, desde la adaptación de los operadores jurídicos a un entorno cada vez más digitalizado.

Su finalidad y objetivos son:

  • Fomentar el estudio y la difusión de la digitalización del derecho y su ejercicio. Promueve el debate sobre áreas clave como ciberseguridad, inteligencia artificial y transformación digital del sector legal.
  • Ser un punto de encuentro neutral para todos los actores del sector jurídico, tecnológico y académico (abogados, jueces, notarios, tecnólogos, empresas, administraciones y estudiantes).
  • Identificar, analizar y transferir conocimiento y experiencias sobre cómo la tecnología transforma los servicios legales, su organización y su práctica.
  • Promover la innovación, la formación y el emprendimiento legaltech. Así, impulsa la creación de proyectos, laboratorios, eventos y startups que ofrezcan productos y servicios innovadores en el ámbito legal.
  • Mejorar la capacitación digital de los operadores jurídicos. Elabora informes y herramientas de autoevaluación de competencias digitales y adapta los programas educativos a las nuevas necesidades del sector.
  • Convertirse en un referente internacional en el análisis y prospectiva sobre la convergencia entre Derecho y tecnología. Tiene como fin contribuir al desarrollo de la sociedad y al avance del sector legal en la era digital.

¿Cómo ha evolucionado el interés de los estudiantes de Derecho por la tecnología legal?

La tecnología está desbordando en todos los sectores de la sociedad y el Derecho no es una excepción.  En Latam hay un refrán que dice: “O corres o te encaramas”. No hay más opciones que involucrarse o desaparecer.

¿Qué habilidades deben tener esos alumnos o qué consejos les daría?

No tener miedo a explorar, equivocarse e intercambiar con otros sectores del conocimiento, como la tecnología y los negocios. Tener la mente abierta y recordar como un mantra la célebre frase del filósofo contemporáneo Alvin Toffler: «Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer ni escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender».

¿Qué tecnologías van a transformar más el ejercicio de la abogacía?

La inteligencia artificial, sin duda.

¿Cómo imaginas el Derecho de aquí a 5 años?

Afinando nuestro rol de curadores del conocimiento y usuarios absolutos de la innovación.

En el evento comentaba que “la transformación digital ya es un componente del que no se puede hablar de forma separada, sino que nos abordó completamente en nuestra práctica”. ¿Considera que esta es la percepción general?

Sin lugar a dudas.

También afirmaba: “La prueba digital la tenemos desde hace más de dos décadas, pero en el presente tiene una connotación diferente”. ¿Cómo definiría esa nueva realidad?

Como una realidad dinámica, más compleja y a su vez más robusta. La propia tecnología nos lleva a niveles de detalle y eficiencia que no teníamos en el pasado. La criptografía, los activos digitales y la digitalización de las relaciones comerciales nos marcan un camino más trazable y confiable, digitalmente hablando.

“Poder comprender la prueba hoy te prepara para el futuro”, aseguró. ¿Cree que es una tarea esencial en la formación de cualquier abogado?

Totalmente. Más allá de mis intervenciones y afirmaciones, creo que las maravillosas aportaciones de los ponentes y el cierre de Eduardo Torres-Dulce permiten tener la película completa. Y no podemos olvidar que los principios generales del Derecho serán siempre pilar estructural para estas nuevas realidades.

Beatriz Bustamante, especialista en compliance, puntualizaba que “el futuro del cumplimiento normativo pasa por adaptarse a las nuevas tecnologías”. ¿Está de acuerdo?

El cumplimiento ya entró en una fase digital que, en mi opinión, es irreversible.

Julián Inza, experto en servicios de confianza digital, apuntó: “Las empresas lo que necesitan es poder prepararse la defensa”. ¿Cuánta preocupación genera esto a los abogados in-house?

Más que preocupación, creo que debemos acuñar el término “conciencia”. Al establecer relaciones y modelos de negocio cada vez más digitalizados, nuestro cumplimiento lo debemos ver en esa línea.

Para ello, es determinante apoyarnos en las herramientas y principios de confianza digital que nos aporta tanto la regulación de eIDAS como el actual estado del arte tecnológico en esta materia.