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AI Act: ¿Qué cambia para las empresas el próximo 2 de agosto?

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El próximo 2 de agosto entrará en vigor un nuevo paquete de obligaciones previsto en el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act). Aunque buena parte del foco se ha puesto en los desarrolladores de sistemas de IA, las nuevas exigencias también afectan a bufetes de abogados, asesorías jurídicas y empresas que utilizan herramientas de inteligencia artificial en su actividad diaria.

El próximo 2 de agosto entrará en vigor un nuevo paquete de obligaciones previsto en el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act). Aunque buena parte del foco se ha puesto en los desarrolladores de sistemas de IA, las nuevas exigencias también afectan a bufetes de abogados, asesorías jurídicas y empresas que utilizan herramientas de inteligencia artificial en su actividad diaria.

Para muchas organizaciones, el principal reto no será incorporar nuevas tecnologías, sino identificar qué sistemas utilizan, determinar qué obligaciones les resultan aplicables y adaptar sus procedimientos internos para garantizar el cumplimiento de la norma.

Estas son algunas de las principales cuestiones que conviene revisar antes de esa fecha.

Gobernanza y compliance: identificar, clasificar y documentar

Uno de los principales cambios que introduce el AI Act es la necesidad de conocer qué sistemas de inteligencia artificial utiliza la organización y bajo qué categoría de riesgo se encuentran. Esa clasificación condicionará las obligaciones aplicables en materia de documentación, supervisión, transparencia y gestión del riesgo.

Para los departamentos jurídicos y de compliance, esto supone incorporar la inteligencia artificial al mapa de riesgos de la organización y establecer procedimientos internos que permitan acreditar el cumplimiento del reglamento.

Transparencia en el uso de la inteligencia artificial

El reglamento refuerza las obligaciones de transparencia en determinados supuestos, especialmente cuando los usuarios interactúan con sistemas de IA o cuando se generan determinados contenidos sintéticos.

Las organizaciones deberán revisar el uso que realizan de asistentes virtuales, chatbots o herramientas de IA generativa para verificar que cumplen las exigencias de información previstas en el AI Act.

Revisión de contratos y responsabilidades

La entrada en vigor de nuevas obligaciones también obliga a revisar la relación con proveedores tecnológicos.

Los contratos de suministro de soluciones basadas en IA, los acuerdos de tratamiento de datos o las cláusulas de responsabilidad pueden requerir ajustes para delimitar correctamente las obligaciones de cada una de las partes y reducir los riesgos jurídicos derivados del uso de estos sistemas.

Impacto económico y planificación fiscal

La adaptación al AI Act puede requerir inversiones en auditoría, consultoría, formación o implantación de procedimientos de control.

En este contexto, conviene analizar si parte de estos proyectos puede acogerse a incentivos fiscales vinculados a la innovación tecnológica, con el objetivo de reducir el coste económico asociado a la adaptación normativa.

Formación para afrontar el nuevo escenario regulatorio

La entrada en vigor de esta nueva fase del AI Act obliga a despachos, asesorías jurídicas y empresas a actualizar sus conocimientos sobre un marco normativo que todavía genera numerosas dudas interpretativas. Identificar las obligaciones aplicables, comprender el alcance de la norma y conocer las implicaciones prácticas para cada organización será determinante para afrontar este nuevo escenario con seguridad jurídica.

Con el objetivo de aportar una visión práctica y multidisciplinar, Allyon ETL celebrará el próximo 21 de julio el webinar «AI Act: Cuenta atrás para el 2 de agosto», en el que expertos en derecho, tecnología, marketing y fiscalidad analizarán los principales cambios introducidos por el reglamento y ofrecerán recomendaciones para facilitar su aplicación en el ámbito empresarial y profesional.